La crueldad tiene rostro de mujer y de León
- Editorial Tobel
- hace 2 horas
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Debate en torno a la edad de imputabilidad de menores.

Ministra Monteoliva junto a la exmontonera de Barrio Norte
“La baja de la edad de imputabilidad es clave, ojalá logremos que se establezca a los 13 ó 14 años, pero creo que incluso debería ser menos”. Las declaraciones pertenecen a la Ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y mostraron el rostro de la crueldad y, sobre todo, de ensañamiento sobre un sector etario de la población en particular. El argumento de la funcionaria, que responde a los mandatos del autoritario y violento presidente Milei, está referido al debate parlamentario sobre el Régimen Penal Juvenil, que se tratará durante las sesiones extraordinarias.
El planteo de la ministra abre aguas en las filas de la alianza gubernamental ya que, socios del PRO, la UCR Innovación Federal, la Coalición Cívica y Democracia para Siempre tienen otro proyecto que fija la imputabilidad en los 14 años. El mismo, cabe recordar, fue debatido y analizado durante largos meses y recién en mayo de 2025 un plenario de las comisiones de Legislación Penal; Familias, Niñez y Juventudes; y Justicia acordó un dictamen de mayoría firmado por LLA, el PRO, la UCR, Innovación Federal, la Coalición Cívica y Democracia para Siempre (los últimos dos con algunas disidencias).
En aquel momento, el PRO, la UCR y la Coalición Cívica presionaron para fijar la edad mínima en 14 años. También redujeron de 20 a 15 años de prisión efectiva la pena máxima para delitos graves como homicidio, abuso sexual o secuestro. Eso posibilitó llegar a un texto consensuado que quedó listo para ir al recinto, algo que finalmente nunca ocurrió.
Ahora, en tiempos de crueldad y ensañamiento institucional sobre los que más sufren que son víctimas de las “políticas de descarte” -como refería el Papa Francisco-, el gobierno nacional intenta tapar la crisis poniendo en debate este tema. Tema, por cierto, delicado, complejo y transversal que merece un tratamiento amplio, interdisciplinario con profesionales y no atender una urgencia que no es tal.
Sancionar, castigar, condenar al delincuente no es materia de discusión. Sin embargo, la experiencia, la casuística mundial demuestra que no se logra más y mejor seguridad comunitaria cortando el hilo por lo más débil. No se combate al caníbal comiéndoselo.
El gobierno tira sobre la mesa un tema como es la baja de imputabilidad sin antes considerar y analizar por qué se llega a delinquir. Y a una tan baja edad que, en realidad y sobre la base de estadísticas oficiales del Ministerio de Justicia, no son los que más delinquen. Porque si así fuera, y siempre en este marco de crueldad y ensañamiento institucional, no sería descabellado que también planteen practicar las vasectomías a esos niños que recién nacen y pueden llegar a ser considerados potenciales delincuentes por el solo hecho de vivir en vulnerabilidad estructural.
El juez de Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca destacó que no hay que utilizar el dolor de las víctimas para obtener un rédito político". Además, remarcó que “el delito adolescente en el país no supera el 3 o 4%”.
Morabito, quien es profesor de derecho penal en la Universidad Nacional de Catamarca y miembro de la mesa nacional de Asociación Pensamiento Penal, advirtió que “Bullrich había anunciado que el delito había bajado en Argentina, especialmente el homicidio”. En este sentido, recordó que “en América Latina sólo dos países tienen la edad de 16 años para poder castigar: la Argentina y Cuba. Sorpresivamente, son los países que tienen las tasas de homicidios más bajas; 3,8 cada 100 mil habitantes Argentina y 3,2 o 3,4 Cuba”. Como contrapunto, indicó que Uruguay (13) y Brasil (12) “tienen edades de punibilidad más bajas y tasas de homicidio mucho más altas (10,3 y 20, respectivamente)”.
Una buena reforma penal comienza, en principio, por tener fuerzas policiales bien formadas, con severos controles internos y externos, y un poder político y JUDICIAL limpio capaz de garantizar que la prevención del delito constituya una política de Estado y no un simple oportunismo. Rugir como león y actuar como mandril sólo garantiza pan y circo.

















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