Nordelta: la persecución de carpinchos revela la lucha de clase
- Editorial Tobel
- hace 2 horas
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A instancias de un grupo de vecinos, la fauna local es eyectada hacia una reserva privada del delta.

Si algo le faltaba al gobierno nacional para distraer a la población y ocultar la crisis nacional es la persecución contra los carpinchos emprendida por un grupo de vecinos del lujoso barrio privado Nordelta. No es la primera vez que vecinos pretenden desplazar a la fauna silvestre por sentirse observados y “agredidos” por dicha especie. Los carpinchos, en definitiva, no hacen más que ocupar lo que por naturaleza les pertenece.
La gran avanzada de los carpinchos sobre el coqueto barrio tuvo su punto máximo durante la pandemia. De ahí en más, la arremetida contra los carpinchos fue escalando al punto que este lunes se inició -a instancias de estos pocos vecinos pero de fuerte peso mediático- un operativo por parte de personal de Flora y Fauna de la provincia de Buenos Aires. La intención es correr, desalojar a los animales para llevarlos a una reserva natural (privada) en el delta. Una acción que se contradice con fallos judiciales (cautelar) que impedirían el desalojo; ampliar información detallada en siguiente portal: Sanfernandonuestro.
Detrás de la lucha contra los indefensos carpinchos se revela una suerte de lucha de estas clases acomodadas que, en su mayoría, no pasarían un ADN fiscal, salvo el que les realiza el gobierno de Milei que considera “héroes” a los evasores.
Dentro de este contexto y puja entre los que pretenden ocupar territorio socavando derechos naturales y legítimos, surgen aquellos más criteriosos que entienden que hay que respetar la madre naturaleza. En esta saga se ubica la agrupación Carpinchos Nordelta Somos Su Voz que pretende evitar el traslado de los animales.
“Quieren desalojar a los carpinchos que habitan Nordelta. Flora y Fauna de la provincia de Buenos Aires, en lugar de proteger, lo que hizo esta semana puso dos jaulas trampas para atraparlos y trasladarlos, arrancarlos de su hogar así nomás”, expusieron desde dicha agrupación.
Lo que no deja de llamar la atención es que son estos mismos vecinos que hoy parecen pelearse por los carpinchos y, sin embargo, sus voces no se hicieron sentir cuando hace unos años personal doméstico era corrido y se le impedía subir a las combis porque “tenían mal olor”. Una medida que no hizo más que revelar una suerte de “apartheid” orquestado por estas clases acomodadas.
Se enfrentan por los carpinchos, pero se unen cuando ven afectados sus intereses o cuando el trabajador se mimetiza, por imperio de la realidad, con ellos como si fuera una vecino más.
Sectores sociales que se cruzan en la defensa o por el destierro de los carpinchos y, sin embargo, callan cuando discapacitados y jubilados, por ejemplo, son apaleados y gaseados por reclamar lo que les pertenece. También callan cuando ARBA realiza inspecciones y detecta decenas de lujosas viviendas que figuran como lotes baldíos. Es en este punto donde todos pretenden ser considerados “héroes”: cierran filas los pro y los contra carpinchos. Mientras esto sucede, la evasión daña al punto tal que impide, por ejemplo, la construcción de nuevas rutas, de escuelas o garantizar mejor prestación médica en los hospitales de todo el país. Claro, son “héroes” y a ellos no se los corre como a los carpinchos o al trabajador o personal doméstico.















