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Tan débil está Milei que hasta Majul, Viale y Trebucq lo cuestionan

  • 7 may
  • 2 Min. de lectura

Ante múltiples actos de corrupción que cubren a las máximas autoridades nacionales y mientras la gente no tiene plata



Al gobierno que regentea Milei junto a su hermana Karina, El jefe, lo tienen acorralado, además de una incuestionable y contundente crisis socio-económica, una matriz de corrupción que escaló los estrados judiciales. Es un gobierno débil. Débil en cuanto a que, caído en desgracia por un sinnúmero de actos de corrupción, golpeado por fuego amigo y por una interna feroz, el votante comenzó a tomar distancia del primer mandatario porque, sobre todo, no llega a fin de mes. O peor todavía: se queda sin trabajo.


Tan debilitado se encuentra el primer mandatario que, así como Patricia Bullrich -que tiene gran capacidad de mutar y huir cuando el fuego comienza- pidió la renuncia del jefe de gabinete, operadores mediáticos como Majul, Viale y Trebucq se animan a cuestionar la matriz corrupta que cubre la impronta de Manuel Adorni. Un jefe de Gabinete que el primer mandatario asegura estar “limpio”, de ser una “persona honorable”. Aún cuando no puede explicar un patrimonio cercano al millón  de dólares.


Más allá de las posturas de Majul, Viale y Trebucq, que responden a grupos mediáticos, y la avanzada de Bullrich, lo que parece comenzar a entretejerse es un nuevo esquema de poder de la derecha nacional. Bancar el modelo libertario, aún con los daños que éste está ocasionando en la producción y en el trabajo, el denominado “círculo rojo” del cual un puñado de medios es parte, sostienen el modelo pero no toleran las bravuconadas y “locuras” del primer mandatario. Un dirigente político impredecible que por sus propias características  y pasión por el “dios Dinero” y fundamentalismo ideológico pone en riesgo los negocios del círculo rojo.


Dentro de este marco de corrupción, no pocos evalúan que en realidad lo que dijo Bullrich es lo que piensa la mayoría de los ministros y funcionarios: los boludos son peores que los hijos de puta. Temen que así como se “le descubrió” el curro a Manuel Adorini, suceda lo mismo con miembros del gabinete. Las denuncias de corrupción alcanzan a tantos funcionarios que todo indica que el país asiste a una matriz libertaria basada en la corrupción.


Cuesta imaginar a un Luis “Toto” Caputo o Federico Sturzenegger, por caso, entregándose por un salario de tres millones de pesos. Imposible. La sospecha estriba en que ministros y funcionarios estarían recibiendo suculentos sobresueldos o realizando negocios incompatibles con la función pública. La realidad los condena. Aún cuando Milei acuse al periodismo, a Cristina o a Axel Kicillof.

 
 
 

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