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De la Rúa se tomó el helicóptero con una inflación del -1,5%

Mientras la producción y trabajo se derrumban a pasos agigantados, el gobierno festeja la baja de inflación como “el gran logro”. Datos oficiales y del sector privado presentan un panorama agorero.

El presidente disertando en un acto partidario de la ultraderecha en República Checa


El fallecido presidente Fernando de la Rúa (UCR) debió huir de la Casa Rosada, a bordo de un helicóptero, luego de incendiar el país dejando 35 muertos en la calle tras la brutal represión emprendida por su gobierno contra miles de personas que manifestaban en Plaza de Mayo. Cuestionaban el modelo neoliberal llevado adelante por ministros como Domingo Cavallo que produjo un nuevo endeudamiento, antes lo había llevado adelante durante la dictadura del 76. De la Rúa dejó aquel gobierno, además de los muertos, con una desocupación cercana al 21,1% mientras que la inflación en diciembre de 2001 pisaba el -1,5%; negativa.


Era evidente que el problema no era la inflación sino el modelo político implementado por el gobierno de la Alianza que, a la luz de los acontecimientos y datos oficiales registrados, sólo satisfacía a una pequeña porción de la población. No muy distinto de lo que transcurre por estas horas en el país de Milei quien celebra la baja de la inflación (4,2 mayo%) como si fuera el campeonato mundial.


En apenas seis meses de gestión, Milei logró elevar la pobreza en más de 10 puntos, números nunca antes vistos en la historia nacional, cifra similar generó con la indigencia. Además, el Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina se desplomó 5,1% en el primer trimestre de 2024, y la desocupación pasó del 5,6% al 7,7%, siempre en seis meses. La recaudación del IVA, que marca consumo, también sufrió una brutal caída, mordió el 20%. Registros oficiales (Indec) al igual que del sector privado coinciden en que la recesión es una realidad efectiva y nada augura que se resuelva aplicando las recetas que impone el intolerante y autoritario primer mandatario.

Aún cuando se ufana que, si el experimento le sale bien, está para el Nobel de Economía. Su juego, que no es muy distinto al aplicado por Fernando de la Rúa, sólo contempla bienestar para un 15 ó 20 % de la  población, el resto la verá pasar. Los únicos sectores de la economía que muestran crecimiento son mineria, petroleo y agro.


“Milei nunca escribió nada académico original y ahora avisa que va a reescribir la ciencia económica, y al nivel del premio Nobel. Está simplemente divagando”, acaba de manifestar el economista ultraliberal, Carlos Rodríguez.


“Este tipo de cuestiones son importantes, medulares, a punto tal que con mi jefe de asesores, el doctor Demian Reidel, estamos reescribiendo gran parte de la teoría económica para poder derivar optimalidad de Pareto, tanto estático como intertemporal, teniendo funciones de producción no convexas”, explicó Milei en el Palacio Zofín (República Checa) durante un acto político de la ultraderecha de aquel país, en referencia a teorías económicas. Además agregó: “Es decir que si me termina de salir bien, probablemente me den el Nobel de Economía junto a Demian. Eso es parte de otra historia, porque desaparecería el conflicto entre la fábrica de alfileres y la mano invisible”.


Frente al descontrol y necedad llevada adelante por De la Rúa, el imperio de la realidad y la contundencia popular terminaron eyectando a un presidente que, al igual que Javier Milei, no quería escuchar las múltiples voces que reclamaban y exigían un giro de política.


Un informe de Orlando J. Ferreres, que no es precisamente un “zurdito de mierda”, mostró un desplome interanual industrial de 9,8% y de 1% mensual en mayo que confirma que la economía está lejos de rebotar en forma de “V” corta y, en cambio, se mueve en dirección a una temida “L” en la que el menor nivel de actividad se extiende en el tiempo.



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