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Mario Secco, un “intendente molesto”, para el resto

Otorgó un plus salarial de 100 mil pesos a empleados municipales de Ensenada

Mario Secco, intendente y presidente del partido Frente Grande que nutre al Frente de Todos


"Con mucha alegría y junto a los compañeros del Sindicato Municipal anunciamos un bono de $100.000 para los trabajadores del Municipio", expresó el intendente de Ensenada, el peronista Mario Secco, generando cierto encono en no pocos de sus pares de la provincia. El plus se pagará en tres cuotas, $40 mil en diciembre, $30 mil en enero y $30 mil en febrero.

El malestar de muchos intendentes una vez que Seco anunciara la medida, fue notorio. “Se cortó sólo, nos descoloca con los gremios”, confiaba un jefe comunal del conurbano ligado a Juntos por el Cambio y de fuerte peso en la interna del PRO. Síntomas similares produjo en intendente del Frente de Todos. No así en sectores sindicales que ven en la jugada una buena excusa para avanzar en cada distrito con medidas similares.


Ensenada tiene un presupuesto cercano a los 2.500 millones de pesos. La Plata, ronda los 27 mil millones. Cifras cercanas y en algunos casos más elevadas a la de la capital de la provincia tienen municipios de la región norte. Esto da la pauta que no siempre es una cuestión de caja. El tema dónde se ponen las prioridades administrativas y qué valor se le asigna al empleado Estatal.

Claro que, desde el gobierno nacional, en particular el Ministerio de Economía, la iniciativa llevada adelante por Ensenada la vieron con buenos ojos. Sucede que, mientras el gobierno intenta rascar de la olla otorgando beneficios a los sectores concentrados de la economía, en particular en aquellos que tienen dólares en sus manos o en guaridas fiscales, el mundo del trabajo pelea frente a la inflación con los bolsillos magros.


El punto nodal es que, provincias y municipios, en líneas generales, tienen miles de millones depositados en plazos fijos mientras tiran la manga al gobierno central.

Sólo en la región norte, los municipios acumulan plazos fijos por arriba de los 12 mil millones de pesos. Esto da la magnitud que si parte de esa gran masa de dinero fuera volcada en obras o a los bolsillos de los municipales, el circulo virtuoso de la economía local se vería seriamente mejorada. Cuánto más si las provincias también pusieran en el circuito productivo parte de sus plazas fijos.


El argumento que esgrimen gobernadores e intendentes cuando se los consulta por qué destinan tantos miles de millones a las inversiones financieras antes que, a las productivas, esgrimen que estos son fondos para situaciones límites; fondos de contingencia. Sin embargo, el gobierno nacional en plena pandemia, puso dinero de las arcas nacionales para distribuirnos en provincia, municipios y en empresas privadas asistiéndolas con el pago de salarios (ATP). Así y todo, municipios de la provincia, en su gran mayoría, prácticamente no echaron manos a esos plazos fijos. Lo continuaron engrosando.


Si hace 40 años estas realidades financieras no eran materia corriente en despachos oficiales, cierto es que el modelo liberal de los 90 abrió la puerta al andamiaje financiero. El resto es historia conocida que merecerá un debate profundo y serio. ¿Puede un Estado tener plazos fijos por valores superlativos mientras las necesidades barriales son moneda corriente?.

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