El Indec denuncia la crisis y Milei distrae con hoguera a quienes lo critican
Lo sostuvo luego de que el mileista Marcelo Martínez De Giorgi, juez federal, lo sobreseyera en el caso $LIBRA. Según reveló el Indec la economía se encuentra a pasos de una recesión. Alarma en Pymes y comercios.

El país se encuentra en la puerta de lo que el Indec, y economistas, definen como recesión técnica económica. Tres meses consecutivos sin crecimiento económico. Esto se debe a que, tras la contracción del 0,6% del Producto Bruto Interno (PBI) en el segundo trimestre de 2026, los datos oficiales del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de julio (-2,9%) y agosto (+0,1% mensual, pero -1,7% interanual) proyectan un tercer trimestre contractivo. Para salir de semejante cuadro, la economía debiera crecer no menos del 3%. Nada indica que así suceda, aseguran economistas de cuño liberal
Dentro de este marco, el diario Financial Times fue lapidario con el modelo que regentea La Libertad Avanza junto a sus socios del PRO y la UCR y algunas manos alquiladas a opositores con pelucas. Al respecto, el prestigioso diario liberal dijo: “Milei's economic reforms under pressure” (Las reformas económicas de Milei bajo presión). El informe destaca una profunda paradoja: si bien el gobierno logró estabilizar el frente financiero, reducir la inflación y sostener el superávit fiscal, esto convive con una economía real estancada y un clima social que se ha vuelto "sombrío". El diagnóstico no hace más que coincidir con datos del Indec, del Banco Central y de cámaras empresarias afectadas por el modelo.
Las más de 36.000 PyMes cerradas, los 16.000 comercios barriales con las persianas bajas, los 41.000 kioscos dados de baja, los 370.000 despedidos, el 32% de pobreza, el 12% de desocupación y los cerca de 6 millones de personas endeudadas son parte de una fotografía que da cuenta de la recesión. Otra muestra que pone en rojo la economía es el nivel de cheques rechazados: creció un 57% con respecto al 2025.
El punto central es que, a base de apertura indiscriminada de importaciones, baja y reducción de impuestos para ricos y grandes grupos económicos mientras PyMes nacionales y comerciales pagan más caro, la producción y el trabajo nacional no levantan. Además, el gobierno, por cuestiones ideológicas, eliminó programas y políticas de apoyo a la producción nacional y las economías regionales. Esto sucede mientras los países protegen sus fronteras, cuidan y estimulan a sus industrias y alimentan el consumo interno garantizando ingresos salariales dignos. En Argentina, es un dato que no pasó inadvertido, el gobierno prohíbe aumentos salariales por arriba de la inflación. Al respecto, cabe destacar que el gobierno de Canadá acaba de inyectar -subsidiar- 5.000 millones de dólares a la industria a modo de cuidar la producción y el trabajo local de los canadienses. Lo propio realizan EE.UU, Israel, países con los cuales Milei mantiene una sumisión nunca antes vista.
Mientras esto sucede, y el país está como está, producto del modelo vigente, el presidente recurre a viejas, fracasadas y peligrosas recetas. Entre ellas, agredir, mentir, insultar y prometer la muerte a quienes piensan distinto u osan criticarlo.
Algunos consideran que estas son prácticas comunicacionales similares a las utilizadas por Adolf Hitler. Por lo pronto, el presidente de los Argentinos, que acaba de regresar de un vergonzoso viaje proselitista por España (financiado con dinero público) amenazó con meter en la hoguera a periodistas. Lo dijo luego de que “la justicia”, para ser precisos el juez Marcelo Martínez De Giorgi, cuya mujer, vale recordar, acaba de ser ascendida a jueza por el gobierno nacional, decretara sobreseer al presidente y a su hermana en el Caso Libra. Lo propio hizo con los empresarios amigos y socios del presidente. Los sobreseyó al considerar que no hubo estafa, delito alguno.
“Quiero preguntar: ¿ahora quién me compensa por un año, ocho meses y nueve días de mentiras, calumnias e injurias que buscaron manchar mi buen nombre y honor?”, arrancó un desafiante Milei durante su presentación en la cena de recaudación de la Fundación Faro. Lo dijo en referencia a las notas periodísticas que, rescatando denuncias de afectados por la estafa LIBRA y no pocas investigaciones judiciales tenían a los hermanos Milei en el centro de la escena, fueron desgranando en sus medios toda la información del caso.
El presidente entiende que el libre ejercicio del periodismo no admite que lo tenga a él como sujeto a ser objetado.
Milei sostuvo que la causa (LIBRA) fue “utilizada políticamente, además, por sectores de la oposición” y “el grupo LA NACION y sus secuaces para extorsionar al Gobierno y evadir impuestos”. Y añadió: “intentaron un golpe de Estado por la vía institucional y no pudieron”.
Entre los “golpistas”, "corruptos", "ensobrados" y mercenarios el presidente ubicó a Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosín y Luis Novaresio, tildándolos de "ensobrados" y "mercenarios de la mentira".
Como si su humanidad cargara con algún desequilibrio psiquiátrico, un Milei encendido y desencajado dijo frente al auditorio de la ultraderechista Fundación Faro: “¡Los vamos a combatir con mayor audacia! ¡Vamos a sacar a la Argentina de este pozo y esto implica ir contra todo el status quo y lo voy a hacer! Pero que sepan muy bien que los hijos de puta en la Argentina no van a tener piedad. Porque, como decía Adam Smith, tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos; y acá a los buenos les tiene que ir bien; los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”.















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