Día de las Infancias: el ocultamiento de una horrorosa matanza
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Un 16 de agosto de 1869 se libró la batalla de Acosta Ñu donde fueron asesinados cientos y cientos de niños. Era parte de la guerra de la Triple Alianza orquestada por el imperio británico.

Hace 150 años, más precisamente un 16 de agosto de 1869, Paraguay fue el escenario de Acosta Ñu, "una de las más terribles batallas de la historia militar del mundo". Fue parte de la denominada Guerra de la Triple Alianza. Una guerra, al decir del escritor Felipe Pigna, que “respondió más a los intereses británicos de acabar con un modelo autónomo de desarrollo como el paraguayo” que “a los objetivos de unificación nacional y defensa del territorio, proclamados por sus promotores”.
Una guerra inducida por el imperio británico y portugués que, en estos momentos, parece repetirse en toda la región, sólo que en manos de los EE.UU y gracias a la anuencia de gobiernos que relegan soberanía y desarrollo productivo nacional.
Sin ingresar a la mencionada guerra, y en el día que se celebra el Día del Niño, de las Infancias, bien vale rescatar un terrible genocidio perpetrado en Paraguay sobre miles de niños.
Se trata de la batalla de Acosta Ñu. Fue una batalla desigual y sangrienta. Se estima que alrededor de 2 000 paraguayos murieron o fueron heridos, mientras que los oponentes sufrieron 45 muertos y 259 heridos. En Paraguay esta batalla es recordada como día de duelo y reflexión en honor a los niños que perdieron la vida en este enfrentamiento.
Acerca de la matanza de niños
En la Guerra de la Triple Alianza (disputada por el Reino del Brasil, Uruguay y Argentina contra el Paraguay), el conde D'Eu (comandante en jefe de las tropas brasileñas) y las principales tropas aliadas avanzaron y ocuparon Caacupé el 15 de agosto de 1869, en donde suponían que el General paraguayo Solano López estaría escondido, pero que en realidad se había replegado para organizar sus fuerzas a Caraguatay días antes.
Para impedir que el ejército paraguayo se trasladara a Caraguatay, el conde D'Eu envió una división brasileña de caballería al paso de Campo Grande, división que fue reforzada más tarde por la 2da unidad táctica del ejército brasileño, junto con tropas argentinas comandadas por el coronel Luis María Campos.
El 16 de agosto se libró la batalla en tierras del Paraguay, de la cual participó un ejército de 20 000 soldados que enfrentó a un grupo de paraguayos compuesto principalmente por niños y ancianos que sumaban unas 3500 personas.
Relata Julio José Chiavenato que los niños, en el fragor de la batalla, se aferraban a las piernas de los soldados brasileños, llorando para que no los matasen y eran degollados en el acto. Sus madres observaban el desarrollo de la lucha escondidas en la selva próxima. No pocas tomaron lanzas y llegaron a comandar a un grupo de niños que participaban de la resistencia. Finalmente, los paraguayos fueron derrotados.
Al caer la tarde, luego que la insólita batalla de Acosta Ñu concluyera, cuando las madres salieron a socorrer a sus niños, el conde D’Eu ordenó incendiar la maleza y hacer un cerco al hospital de Piribebuy, donde permanecían internados varios enfermos (en su mayoría jóvenes y niños).
El año pasado, bombas de los estados de Israel y los EE.UU fueron descargadas sobre una escuela en Palestina matando a cientos de niños. La matanza no se detuvo. A tal punto que la ONU definió los asesinatos sobre el pueblo palestino como crímenes de lesa humanidad. Son países que, increiblemente, dicen buscar la paz arrojando bombas Así es como invaden regiones y países bajo el pretexto de ser guardianes de la libertad y la democracia.















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