Congelamiento de precios: muy buena acogida social por medidas aplicada por el gobierno del FdT

Diversos sectores sociales, políticos y gremiales aprueban, según datos de testeos, la medida del gobierno


Foto: Gobernaciones y municipios controlarán que se cumpla con las disposiciones vigentes


Luego de que el gobierno nacional anunciara, través de la Secretaría de Comercio Interior que preside el flamante secretario Roberto Feletii, el congelamiento por 90 a valores con fecha a 1 de octubre, diversas organizaciones de defensa del consumidor, agrupaciones vecinales, sindicales y políticas se mostraron entusiasmadas. Al respecto, se han conocido testeos de opinión que revelan que más del 70% de los y las consultadas consideran a la medida como “oportuna ante el avance desmedido e injustificado de precios”, un 18% la cree “perjudicial” , y el resto no sabe, no contesta.

Son cerca de 1500 producto, de todo tipo y variedad, que consumidos diariamente por la población que de ahora en más podrían, además de bajar el valor de venta, quedar congelados por 90 días. Media similar, vale recordar (congelamiento y control) adoptó en los años 80 el estado de Israel: de una hiperinflación cercana al 500% pasó en pocos meses a valones por debajo a un digito.


Cabe recordar que Roberto Feletti, tras varias reuniones con cámaras y empresarios productores de alimenticios y de limpieza, y supermarcadistas, buscando consensuar medidas razonables que contribuyen a disminuir las constantes remarcaciones de precios, anunció la medida. En el medio, la COPA (Cámara Argentina de Productores de Alimentos) que preside el titular de la Unión Industrial Argentina el abogado Daniel Funes de Rioja , pateó el tablero argumentando que ellos nada tienen que ver con la remarcación de precios.


Con solo recorrer las góndolas es fácil detectar que hubo aumentos que partieron del 20 hasta llegar orillar el 70%. Ahora, con esta nueva medida, reiteramos, similar a las adoptadas en otros puntos del planeta, la población deberá comenzar a ver una considerable reducción de precios en lo que a consumo de alimentos y de limpieza, se refiere.

En realidad, con tarifas prácticamente congeladas, dólar estable, baja emisión monetaria, y buen nivel de capacidad industrial (cerca del 62%) que marca una recuperación con respecto a valores del 2020, y 2019, las abusiva remarcaciones no tienen justificación. Sólo el afán de ganar más produciendo siempre lo mismo, justifica la voracidad empresarial. El gobierno pretende, como sucede en la mayoría de los países del primer mundo, que los empresarios continúen obteniendo superlativas ganancias pero no a expensa de aumentos sino todo lo contrario, por vender mucho más.

Con sólo recordar que Molinos y ARCOR (que no se acoge las disposiciones vigentes), que concentra más del 60% del mercado, durante el gobierno de Macri sus balances dieron pérdidas, vemos que la presión empresarial tiene más tinte ideológico que lógica comercial. En 2020 volvieron a la senda de ganancias, así y todo, en un año electoral los empresarios parecen ser parte de la estocada que Juntos por el Cambio pretende asestarle al gobierno al oponerse cuidar el bolsillo de la población.


Con sólo pensar que grandes hipermercado en sus países de origen la rentabilidad estriba entre un 3 al 5% y en Argentina están por arriba del 12% y, además, la ex gobernadora Vidal les bajó 3 puntos, en el caso de la provincia de Buenos Aires, el Impuesto a Ingresos Brutos, queda claro que sin un Estado que regule y ordena como sucede en todos los países, difícilmente la inflación descienda. A Israel no le fue mal