Toma de colegios en respaldo a los reclamos de docentes
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Se trata del Carlos Pellegrini y el Nacional de Buenos Aires. Lo decidieron los alumnos a través de asambleas. Exigen que el gobierno nacional cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario y mejore los salarios docentes.

Pablo E.Piovano
La crisis llegó a la conciencia del alumnado de los colegios Nacional de Buenos Aires y Carlos Pellegrini, respectivamente. Los estudiantes de ambas instituciones públicas de reconocimiento académico internacional, vale destacar, resolvieron este martes tomar ambos establecimientos por tiempo indeterminado para reclamar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y denunciar el impacto del ajuste sobre la educación pública. Lo hicieron tras una masiva asamblea de estudiantes quienes aprobaron la medida
El objetivo principal es visibilizar el reclamo por el financiamiento educativo y el deterioro salarial de docentes y trabajadores universitarios. En boca de Francisco Pitrola, delegado estudiantil, estuvo explicar que “la Ley de Financiamiento Universitario está aprobada por el Congreso, el Presidente eligió vetarla y el Congreso la ratificó. El Gobierno no la está cumpliendo, es poco democrático. Además de las universidades, está en juego la democracia”.
Mientras esto sucede, la Federación de Docentes de las Universidades (Fedun) junto a Conadu y Conadu Histórica está llevando adelante un paro nacional. En el mismo plano de lucha se ubica el Consejo Nacional Universitario que nuclea a todas las universidades públicas del país.
Docentes universitarios, junto a los gremios de no docentes, denuncia una caída real del 34% del salario desde noviembre de 2023, con 18 meses consecutivos de pérdida frente a la inflación. El 70% de los docentes está hoy por debajo de la línea de pobreza. Mientras tanto, el gobierno de Javier Milei sigue sin cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario, votada seis veces en el Congreso y judicializada por presión oficial. Sólo en lo que va de 2026, los fondos para las universidades cayeron un 30,7% respecto de 2023 y los fondos por estudiante son los más bajos en dos décadas.
Con semejante realidad a cuesta, la solidaridad de un sector del estudiantado, reducido por cierto, y porteño, asoma como bocanada de oxígeno o alerta ante una dirigencia política que no logra articular una propuesta esperanzadora y creíble que enfrente la “crueldad libertaria”.














