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Su casa vale más de lo que usted cree

  • hace 23 horas
  • 4 min de lectura

Muchos dueños viven en propiedades que no se ajustan a su realidad cotidiana, pero que son el sueño de miles de compradores. Si usted tiene escaleras que ya no usa, un jardín que le da trabajo o está lejos del subte, está perdiendo dinero y calidad de vida. Le explicamos por qué el mejor negocio inmobiliario empieza por mirar su casa con los ojos del otro.

Por: Carlos Castaño


En el mercado inmobiliario existe una paradoja silenciosa: millones de propiedades están "mal casadas" con sus dueños. No por un problema de estructura o de barrio, sino por un desajuste generacional, funcional o de estilo de vida.

Mientras usted puede ver su hogar como "el lugar donde siempre vivió", un comprador potencial lo ve como la solución a un problema que usted ya no tiene. Esa desconexión entre lo que la propiedad ofrece y lo que el dueño necesita es la clave para entender por qué cotizar y vender ahora puede ser la mejor decisión financiera de su vida.


Aquí le presentamos algunos casos de dueños que viven en el "autoengaño inmobiliario" y cómo el mercado está dispuesto a pagar una prima por lo que a usted ya no le sirve o le significa un problema y puede transformarse en un buen negocio.


1. El síndrome de la "escuela vacía"


Usted vive a pocas cuadras de un colegio de doble jornada. Hay tráfico en la salida y el ruido es constante. Usted ya crió a sus hijos, se fueron de casa o ni siquiera los tuvo.

La oportunidad: Para una familia con hijos en edad escolar, esa ubicación no es un ruido, es un lujo. Poder llevar a los chicos sin tomar un auto, la seguridad del trayecto corto y la autonomía de los niños elevan el valor de su propiedad entre un 10% y un 15% por encima del promedio de la zona. Usted paga el costo de la cercanía (ruido, tránsito), pero no cobra el beneficio. Un comprador con niños sí pagará por ello y quien venda ganará algunos pesos.


2. Las escaleras que ya son un museo

El caso: Usted tiene un dúplex o un ph con terraza hace 20 años. Las rodillas ya no responden como antes, subir a la habitación se volvió una odisea y cada viaje implica un riesgo. Usted usa la planta baja el 90% del tiempo, y el piso superior es casi un depósito.

La oportunidad: Una propiedad de dos plantas es el santo grial para jóvenes profesionales o parejas que trabajan desde casa. Ellos necesitan separar el área de trabajo del descanso. Para ellos, las escaleras no son un obstáculo, son privacidad y jerarquía. Ellos pagarán un plus por esa distribución que a usted le resulta obsoleta. No espere a que las escaleras sean un problema médico; conviértalas en un activo económico ahora.


3. El garaje que guarda recuerdos (y no autos)

El caso: Su propiedad tiene un garaje cubierto, pero usted se jubiló y vendió el auto, o prefiere moverse en bicicleta y aplicaciones de transporte. Ese espacio lo usa para guardar cajas, herramientas viejas o la bicicleta fija.

La oportunidad: En muchas zonas, el auto dejó de ser un deseo para muchos compradores millennial o Gen Z, pero el espacio para guardarlo SÍ lo es. Quienes tienen un vehículo eléctrico o un auto familiar necesitan desesperadamente ese lugar techado y seguro. Mientras usted usa ese garage como trastero, hay alguien dispuesto a pagar entre USD 15.000 y USD 30.000 adicionales sobre el valor de la propiedad solo por tener ese espacio. Usted está estacionando dinero en un lugar que no usa.


4. El suburbano y el colectivo

El caso: Usted vive a pocas cuadras de la estación de tren o de la avenida y se maneja en auto todos los días.

La oportunidad: El comprador moderno valora el tiempo por encima del espacio. Un profesional que trabaja en el centro de CABA pagará un 20% más por una propiedad que esté a pocas cuadras de una estación de transporte masivo, aunque el departamento sea más pequeño. Usted está desaprovechando el "efecto movilidad". Si vive cerca del transporte público, está perdiendo al comprador que que valora la conectividad por encima de los metros cuadrados.


5. El jardín que es un empleado (no un placer)

El caso: Tiene un gran fondo con árboles y césped. Pero ya no tiene tiempo, ni ganas, ni energía para mantenerlo. Los fines de semana los pasa cortando el pasto o pagando a un jardinero que le sale más caro que el gimnasio.

La oportunidad: Para una familia con niños pequeños o para alguien que viene de un departamento, ese jardín es la extensión de la sala de estar. Ellos compran la "experiencia" del aire libre. Usted compra "trabajo". Venda el trabajo y cobre la experiencia.


Conclusión: La cotización como espejo

La resistencia a cotizar suele venir del miedo al cambio o del apego emocional. "Aquí vivieron mis padres", "me costó mucho conseguirla". Sin embargo, el mercado no premia la nostalgia, premia la funcionalidad.

Cotizar no significa vender, significa saber. Es poner un número a una realidad que quizás ya no es la suya. Si descubre que su propiedad vale un 25% más de lo que imaginaba porque encaja perfectamente con las necesidades de otro, estará ante una disyuntiva: seguir pagando el costo de vivir en la casa equivocada, o cobrar el premio de vivir en la correcta e ir a una vivienda más beneficiosa para usted.


Los bienes raíces no son eternos; son vehículos. Y como todo vehículo, a veces hay que cambiarlos para seguir avanzando.

No venda su casa, venda la solución que usted ya no necesita. Gane dinero y calidad de vida con un cambio que lo renovará, de acuerdo a sus necesidades actuales. O, por lo menos, conozca ese buen negocio que puede hacer, para luego tomar la mejor decisión.


Nuestro equipo de asesores pondrá la experiencia de Carlos Castaño Propiedades a su servicio para que sepa toda la realidad inmobiliaria y ayudarlo a tomar la mejor opción. Si quiere saber cuánto vale realmente su propiedad en el mercado actual, solicite una tasación gratuita sin compromiso. Descubra si su casa es un hogar o una oportunidad.



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