Se profundiza el "riesgo Milei": la clase media se desmorona
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La caída del 6,8% en el consumo del AMBA y un récord histórico de morosidad en billeteras virtuales exponen el rostro más duro del modelo económico. Con la producción industrial en retroceso, las Pymes exigen auxilio fiscal urgente mientras las familias se endeudan por encima de los niveles de la pandemia.

Por: Tano Armaleo.- La crisis socioeconómica del segundo trimestre de 2026 expone una profunda reconfiguración de la pirámide social argentina. Esto lleva a que la denominada clase media se vea desplazada, diezmada a medida que el gobierno avanza con sus políticas que, como se encuentra registrado, afectan la producción y el trabajo. La combinación de una persistente recesión industrial, el desplome del consumo masivo y un endeudamiento familiar asfixiante encendió las alarmas tanto en los sectores productivos como en la Iglesia Católica y el movimiento obrero. El panorama no es nada alentador para el ciudadano de a pie, tampoco para el que produce y trabaja, educa, estudia, investiga o cura. Tal vez, no por casualidad, el mercado y economistas han comenzado a referir al “Riesgo Milei”.
Dentro de este contexto, el consumo masivo cayó 3,7% interanual en el segundo trimestre de 2026. La baja fue más profunda en el AMBA, donde los hogares de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano registraron un retroceso de 6,8%, de acuerdo con el informe Consumer Insights de Worldpanel by Numerator. Los datos revelados no son ajenos a los aportados por el Indec. En esta sintonía, entidades como la UIA, CAME, APYME y organizaciones gremiales como la CGT y la CTA, respectivamente, coinciden en que “si no hay un cambio de rumbo, no se reactiva la producción y el trabajo con salarios dignos”.
En términos generales, la clase media es la más afectada por el modelo que regentea Milei y el ministro Luis Caputo. El mismo que tiene su dinero depositado en guaridas fiscales mientras tanto el resto de la población pena para llegar a fin de mes. La crisis es preocupante al extremo de que el nivel de endeudamiento por parte de la población registra cifras nunca antes vistas en los últimos 30 años. Según el informe del Centro de Economía Política Argentina, elaborado con datos del Banco Central y la Central de Deudores, en junio de 2026 la mora de las familias con bancos trepó al 12,8%, mientras que en las billeteras virtuales llegó al 30,1%, por encima del pico de la pandemia. Sobre casi 21 millones de deudores, 5,91 millones registran atrasos de más de 90 días.
En este sentido, el titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Marcelo Colombo, reclamó reglas claras para evitar situaciones de sobreendeudamiento: "alguna solución tiene que haber en cuanto al menos poner criterios en la contracción de las deudas o buscar la forma de discutir cuánto del monto del sueldo de alguien se puede gastar". Acusando recibo de la crisis productiva y financiera, la UIA le reclamó al gobierno medidas de alivio fiscal para las Pymes. El planteo fue presentado ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) e incluye la suspensión durante 180 días de embargos y ejecuciones fiscales, cambios en los anticipos de Ganancias, postergaciones de IVA y contribuciones patronales, además de una reducción del costo de financiamiento. Al respecto, el presidente de la entidad empresarial dio detalles de que “la producción manufacturera cerró el primer semestre con una contracción interanual del 3%”, mientras que “el nivel de actividad se ubicó alrededor de 10% por debajo de los registros de 2022 y 2023”.
La destrucción de la clase media. No es ninguna novedad que la matriz ideológica que imponen desde Casa Rosada privilegia a grandes multinacionales y a los más ricos, a los millonarios. La reducción, cuando no la eliminación de impuestos en beneficio de este sector, va en dicho sentido. Paralelamente, la producción y el trabajo nacional se agravan con más impuestos, por caso, el de Ganancias. En este orden, Venezuela tiene una carga tributaria del 24%; en la Argentina de Milei la presión ronda el 35%.

En una reciente nota publicada en el diario La Nación, el consultor Guillermo Oliveto, quien se encarga de analizar los comportamientos de la sociedad a través del consumo y los ingresos, pone en claro cómo se va derrumbando la clase media. En el segundo trimestre de 2026, explicó, el segmento de la clase alta, que es el grupo de gente que tiene un ingreso promedio del total familiar de $14.000.000, para pertenecer a esa clase social, que es el 5% de la Argentina, una crema muy acomodada, excepcional, allí hay que tener un ingreso mensual promedio de $9.000.000. Después está la clase media alta, representada por el 17% del país, cuyo ingreso promedio es de $6.500.000, con un piso de $4.500.000. Sigue la clase media baja, que integra el 26% y que tiene un ingreso promedio del total familiar de $3.000.000, con un piso de $2.500.000. En otro escalón está la clase baja que, aclara Oliveto, no es gente pobre, representada por el 30%, cuyo ingreso total familiar es de $2.500.000 y un piso promedio de $1.500.000. En esa cifra queda establecida la línea de pobreza. Por debajo de esos $1.500.000 estamos en la pobreza, que afecta al 22% de los hogares. El ingreso promedio familiar es de un millón de pesos por mes. En la actualidad, para ser de clase alta se necesita un ingreso familiar de $14.000.000, tres millones más que a mediados de 2025. El piso del segmento más privilegiado era entonces de $6.500.000 y ahora son nueve millones. Pero la clave de esta comparación es mirar la clase baja superior, que todavía no es pobre. Ese segmento el año pasado estaba en un 26% y ahora en el 30%. Eso es lo que cambió, porque la pobreza disminuyó: pasó del 26% al 22%.
Contraponiendo estos datos, un documento elaborado por Martín González-Rozada, de la Universidad Torcuato Di Tella, proyectó una pobreza del 31,6% para el semestre enero-junio de 2026, con una estimación del 32,7% para el segundo trimestre. El Indec proyecta 28,2%. Así como el gobierno arma relatos falaces intentando presentar un crecimiento económico que sólo alcanza a un 20/25% de la población, la realidad le da un cachetazo al gobierno. Tarifazos constantes en materia de servicios y precios de góndolas muy por arriba de la inflación son la muestra irrefutable de que el mundo de la producción y el trabajo, al igual que el de productores de economías regionales, nada tiene por festejar.
En el 2023, un jubilado que recibía los 70.000 pesos como bono compensatorio, podía comprar 11 kilos de carne. Hoy apenas 4 kg. En aquellos años, una familia destinaba cerca del 6% para pagar servicios. En estos momentos 15%. La devaluación del 118% impuesta por Milei y Caputo al iniciar el gobierno licuó salarios al punto que aun hoy no fueron recuperados. Docentes universitarios denuncian, al igual que profesionales de la salud e investigadores del CONICET, que tienen un atraso cercano al 22%. No por casualidad, más de 750.000 personas debieron dar de baja a la prepaga. No llegan a fin de mes. Prepagas y cuotas escolares se han convertido para millones de argentinos en una suerte de privilegio.















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