S.O.S. en el Paseo de la Costa

Un grupo de vecinas se acercó, a Lo Nuestro, para comentar el mal estado de la pasarela ubicada en la costa de Vicente López


Con el correr de los años, el Paseo de la Costa -construido y diseñado en tiempos del intendente Enrique “Japonés” García-, se ha constituido en un verdadero punto de encuentro, de desencuentro, de recreación, de esparcimiento social y deportivo, y sitio de grandes recitales y acontecimientos culturales.

A más de 13 años de su construcción -cuando el gobierno de Cristina Kirchner remite los fondos para su construcción, y tras la llegada de Jorge Macri a la intendencia- , el mantenimiento y las mejoras sobre todo el espacio fueron sumando nuevos peldaños. Y, más aún, en estos últimos meses en que la actual intendenta, Soledad Martínez le metió una suerte de colectivo cultural al paseo: “vicentelopeando”, dice el eslogan que ventea el municipio a modo de disfrutar cada rincón del distrito y en particular el Paseo Costero. También introdujo más juegos y plazoletas integradoras


Sin embargo, se podría decir no todo es saldo positivo. Así como grupos de vecinos y agrupaciones sociales y partidos políticos cuestionan la circulación y estacionamiento de vehículos sobre el Vial (ampliar nota en siguiente link: Soledad Martínez le responde a los y las vecinas por el Vial Costero), cuestión que es ponderada por los miles de visitantes, también existen quejas por el estado, en esta caso, de las pasarelas de madera que recorre gran parte del Paseo Costero. Desde H. Yrigoyen a Lavalle.


A través de fotos y explicaciones, un grupo de vecinas de Olivos, “amantes de la costa y de un buen café” así se definen, que concurren dos veces por semana a realizar caminatas saludables y realizar prácticas deportivas, revelan ante Lo Nuestro el mal estado de la mencionada senda.



“La idea de una pasarela que vaya serpenteando el río, esta buena, el Paseo es invalorable”, comenta Marta, mientras Mónica agrega que el problema es que “muchas maderas de la pasarela están rotas, otras con clavos a la vista, sobresalidos, y esto te genera que más de una vez te caigas, que quien este al lado tuyo te tengan que agarrar para no caerte, por suerte estamos entrenadas” señala con una sonrisa en la boca. Por su parte, Lili, otras de las mujeres que integran esta suerte de cofradía deportiva que alimenta las caminatas saludables, destaca que “se nota que el lugar, en general, está cuidado, se le da atención, no así en toda la pasarela que por el tipo de maderas requiere cuidado permanente”.

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