Pesar por la partida de Carlos “Negro” García
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Militante de los 70, detenido y torturado en la ESMA, su testimonio y valentía contribuyó para condenar a los criminales del golpe cívico-militar del 76.

La reciente partida de Carlos “Negro” García sacudió el tablero de no pocos dirigentes y militantes de derechos humanos de todo el país. Apasionado y comprometido militante de los años 70, detenido y torturado en la ESMA, su testimonio y valentía contribuyó para condenar a los criminales del golpe cívico-militar del 76.
Un valor que, más allá del fallecimiento y del propio dolor que esto implica, pone en claro que aquella pasión y ética militante tuvo razón de ser toda vez que lograr una patria justa, libre y soberana donde el imperio del derecho y la justicia sea una realidad efectiva, continúan siendo valores a concretar. Así lo entienden desde el Centro de Estudios Arturo Sampay de la Zona Norte, integrante, por otra parte, de Primero Vicente López, al sostener que “no es una despedida más. Es, en todo caso, una de esas ausencias que obligan a detenerse, a hacer silencio y a preguntarnos qué hacemos -nosotros, los que quedamos- con el legado de quienes atravesaron el horror y eligieron no callar”.

“El “Negro” fue, ante todo, un compañero. Y no es una palabra menor. En tiempos donde tantas veces se vacían de sentido las palabras, él la llenó con su vida. Militante de una generación diezmada, sobreviviente del centro clandestino de detención de la ESMA, cargó con una historia que no eligió, pero a la que decidió darle un sentido: testimonial”, manifestaron desde el Centro Sampay.
Y agregaron: “en tiempos donde resurgen discursos negacionistas o se intenta banalizar lo ocurrido durante la última dictadura, la figura del “Negro” se agiganta. Porque su sola existencia, su testimonio persistente, desarma cualquier intento de relativizar el horror”.
Pero hay algo más. El “Negro” no fue solamente un sobreviviente: fue parte de una trama colectiva. De esa red de compañeros y compañeras que, aún en las condiciones más inhumanas, sostuvieron vínculos, gestos, pequeñas resistencias. Que, incluso, en cautiverio siguieron siendo humanos frente a quienes habían decidido dejar de serlo.
Finalmente, aseguran que “el “Negro” García no creía en el más allá. Pero hay algo que sí sabemos: mientras haya memoria, mientras haya lucha, mientras haya compañeros y compañeras dispuestos a sostener esa historia, él va a seguir estando”.















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