Otra víctima del modelo Milei: las líneas 707, 333, 407 y 437 al borde del cierre
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Con menos servicios, con choferes cobrando a cuentagotas y usuarios afectados, la empresa se ve dañada al no recibir los subsidios que requieren los transportes públicos. Sin subsidios el boleto podría trepar más allá de los $2.000.

La empresa de transporte de colectivos Micro Ómnibus General San Martín (MOGSM) -líneas 707, 333, 407 y 437- está más cerca de la quiebra que de continuar prestando servicio. Desde hace más de 15 meses que, además de no poder pagar en tiempo y forma salarios y demás prestaciones laborales, por caso, ropa para choferes tal cual destaca Samuel Martínez, delegado gremial, el gobierno nacional no envía los correspondientes subsidios que logren cubrir la operatoria diaria del servicio. Una situación esta que, en realidad, atraviesa a todas las líneas de colectivos de la región AMBA.
La situación financiera de la empresa MOGSM es tan delicada que además de los atrasos salariales, muchos proveedores también dejaron de prestarle servicios.
Desde el sector gremial, la UTA, sindicato que nuclea a trabajadores del transporte, confiaron que se está intentando que, llegado el caso, la empresa termine siendo absorbida por otra de sus pares, los cerca de “450 empleados tengan garantizados sus puestos de trabajo”.
En el medio quedan miles de usurarios que están prácticamente aislados a la hora de movilizarse. Son líneas de colectivos que conectan, por ejemplo, a zonas como Boulogne con el Hospital Materno Infantil. En estos momentos la empresa funciona con menos unidades y servicios suspendidos, lo que deja en claro el daño que ocasionan las políticas nacionales votadas por gente que, aun siendo afectada, aplaude el modelo libertario.
El punto central, que en este caso afecta a la línea de colectivos en cuestión, es el modelo Milei que está destruyendo empresas, por ende, empleo. En el caso puntual del transporte, y en particular del 707, la crisis viene de lejos. Los constantes tarifazos en materia de combustibles, el precio de cubiertas y el propio mantenimiento, sumado a una caída de venta de pasajes han dejado a esta empresa en un rojo que se nota en los constantes reclamos de los choferes. Además, por cierto, están las quejas de usuarios que son las otras víctimas del modelo Milei.
El punto de fondo no es simplemente la “falta de subsidios”, como suele presentarse, sino su reorganización. El sistema de transporte del AMBA sigue siendo altamente subsidiado: el Estado cubre una parte decisiva del costo del boleto, sin embargo, debido a las políticas que lleva adelante el gobierno nacional, las empresas de transporte están seriamente comprometidas financieramente. No por casualidad han reducido la frecuencia de colectivos. Reclaman más subsidios -que se paguen en tiempo y forma-, o bien que liberen el precio del boleto. De ser así, el costo podría trepar muy por arriba de los 2.000 pesos.














