Milei habilita el insulto a docentes y a policías a modo de tapar la crisis
Se desprende de las agresiones e insultos que profesa a otros mandatarios y sobre quienes piensan distinto. Lo hace con anuencia social, mediática y un Poder Judicial también cómplice.

Por: Tano Armaleo.- El mote de autoritario, violento e intolerante con el que gobierna el presidente Milei volvió a escalar un peldaño más. En este caso, durante un acto de campaña electoral en Brasil donde concurrió el fin de semana para apoyar al candidato Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente detenido por intento de golpe de Estado. No conforme con insultar y agredir al presidente Lula da Silva tildándolo de “ladrón” y basura socialista”, también cargó sobre el presidente del Tribunal Federal Superior, el juez Alexandre de Moraes, al cual lo calificó de “basura calva” por no autorizarlo a visitar en prisión al
expresidente.
Algunos analistas entienden que la metodología presidencial (la agresión y violencia) es parte de una estrategia política planificada. La misma tendría como objeto tapar la crisis socioeconómica que afecta a millones de argentinos. Es una posibilidad cierta. Tapar un elefante con muchos más es la mejor manera de omitir hablar del “Karina 3%”, Adorni curro, narco Espert, Menem Gate, estafa #LIBRA, ademas de no dar explicaciones sobre las 26.500 Pymes que debieron cerrar, los 314.000 empleados que quedaron en la calle, más de 100.000 discapacitados que sacaron del registro, caída de consumo y de produccion industrial, déficit fiscal y caída de recaudación impositiva. En realidad, la impronta que le ordenan a Milei es con la que opera la derecha extrema de todo el mundo. El caso más groseso es el de Trump que no duda en acechar al mundo con sus bombas. Trump, Benjamín Netanyahu, Daniel Ortega, Volodímir Zelenski, Putin y el propio Milei, en un punto se asemejan
Brasil: fue, vio e insultó
En realidad, Milei, así trascendió, nunca solicitó un pedido formal al Tribunal de un permiso para acceder a la prisión donde se encuentra detenido el expresidente.
No conforme con su conocido autoritarismo e intolerancia, el presidente de la Argentina también insultó y agredió al exministro y exdiputado nacional, Josè “vasco” de Mendiguren, al cual calificó -además de insultar- de ladrón. Lo hizo en los estudios que Radio Mitre instaló en la Sociedad Rural donde el primer mandatario concurrió. En el piso estaba acompañado por el presidente de la Sociedad Rural, Nicolas Pino, que nada dijo sobre la agresión disparada por el primer mandatario sobre el exministro y socio activo de la SRA. Tampoco el periodista atinó a repreguntar sobre lo expresado por Milei.
En cuanto a los insultos descargados en Brasil, la situación, como era de imaginar, escaló a nivel diplomático. El gobierno del hermano país mandó a llamar al embajador brasilero en nuestro país. También citó al embajador argentino en Brasil para que brinde las explicaciones del caso y atender, además, el natural malestar que los insultos y agresiones causó en aquel país; principal socio comercial de Argentina.
En el plano nacional, así como el gobernador Axel Kicillof salió a cruzar al presidente, lo propio manifestó el exembajador argentino en los EE.UU, Carlos Arguello. Lo propio expresó el Frente Renovador donde De Mendiguren tiene como conducción a Sergio Massa.
Cuando se acusa al gobierno de Milei como "el peor de la historia democrática del país”, no se pone el acento tan sólo en cuestiones económicas. Los sectores que así lo describen se basan en la degradación institucional.
La gravedad institucional y degradación de valores democráticos a las que el actual gobierno somete a la política es de tal magnitud que un buen sector de la población naturaliza estas cuestiones. Entendible en sus socios políticos, por caso el PRO y la UCR, que a través de su silencio y justificación terminan avalando la agresión y violencia institucional. Tampoco existe un Poder Judicial serio y responsable que actúe en consonancia para frenar semejante virulencia institucional.
Semejante degradación, el insultar y objetar al que opina distinto con lo que tanto goza el presidente como parte de una estrategia política diseñada por operadores mediáticos y de redes sociales rentados por el gobierno habilita a una preocupante conducta social.
Por lo tanto, si el presidente de la Nación, que debería ser respetuoso de todas las opiniones, buscar consensos, evitar agitar a la sociedad, no hace más que alentar el odio y la violencia, siguiendo el principio rector del actual gobierno de insultar y agredir a un docente, a un médico o uniformado no debiera ser objetado. Mucho menos ser detenido, como sucede en cada marcha de jubilados que protestan pacíficamente frente al Congreso y son agredidos, palos y gases de por medio, ante la pasividad de buena parte de la población.
Desafortunadamente, la historia remite a un régimen democrático que con el devenir de los años terminó en el horror: nazismo, fascismo y el totalitarismo ruso.














Comentarios