Milei ¿ante otro nuevo escándalo de corrupción?
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Vinculado a la contratación con la empresa Starlink de Elon Musk.

Musk replicando, lo que muchos entienden, un saludo nazi
Un nuevo frente de tormenta, y judicial, promete sacudir al gobierno nacional, en particular al presidente Milei. Se trata de la contratación (directa) realizada con la empresa Starlink cuyo dueño es Elon Musk, que proveerá conectividad a 6000 escuelas rurales de todo el país. Es un negocio cercano a los 22 millones de dólares que tiene como protagonista al gobierno y a la empresa de Musk que, vale referir, detesta, al igual que Milei, al Estado. Sin embargo, el empresario lo utiliza para ampliar sus negocios y apalancar un proyecto que “bien podría, por capacidad y tecnología, realizar la estatal ARSAT”, argumentaron legisladores enrolados en la oposición.
No sólo es la contratación directa lo que se objeta. La decisión de Milei, junto a sus socios del PRO y la UCR, es avanzar con Starlink para conectar 6000 establecimientos educativos en cuestión y es en este punto donde surge una pregunta que muchos se realizan: ¿por qué pagar alrededor de 160 dólares mensuales por una conexión si la empresa estatal ARSAT puede ofrecer un servicio por 60 ó 70?.
En este sentido, legisladores ligados a la oposición, por caso el diputado Esteban Paulón (Partido Socialista) al igual que legisladores del bloque que preside el peronista Germán Martínez (Unión por la Patria), analizan realizar un pedido de informes a los efectos de indagar sobre el contrato en cuestión. De ahí en más, con datos en la mano, no descartan “avanzar con una denuncia judicial”.
Cabe recordar que por estas horas “la justicia” tiene varias causas judiciales que tienen a maltraer a los hermanos Milei y a varios de sus funcionarios. Entre éstas se ubican la estafa de #LIBRA, el “Karina3%”, “narco Espert”, corrupción Adorni, los negocios de los Menem con el gobierno nacional, PAMI, fuga del oro del Banco Central, negocios de la familia Sturzenegger, son temas que, en algunos casos, se encuentran en etapa procesal
Amigos son los amigos
El convenio, anunciado por el vocero presidencial Adrián Ravier y oficializado por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), prevé una inversión conjunta de aproximadamente u$s 22 millones para dotar de internet satelital a establecimientos educativos estatales y privados de zonas rurales, con el objetivo de ampliar el acceso a herramientas digitales y contenidos educativos.
El esquema, así lo detalló el portal La Letra P, combina aportes públicos y privados. Starlink proveerá 6000 kits completos de conectividad satelital -equipos, accesorios, logística y dos años de servicio prioritario- por un valor estimado en u$s 10 millones. El Fondo del Servicio Universal, administrado por el Enacom, aportará otros u$s 12 millones.
Finalizado ese período, las provincias y municipios que adhieran deberán afrontar el costo del servicio corporativo de Starlink, estimado en u$s 160 mensuales por establecimiento. La cifra contrasta con los u$s 60 que cobra la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT) por prestaciones similares. La compañía estatal, además, reclama una deuda superior a u$s 60 millones por servicios ya prestados a escuelas rurales que actualmente mantiene conectadas.
Para el analista en telecomunicaciones Enrique Carrier, director de Carrier y Asociados, lo más criticable del acuerdo es la falta de transparencia en el proceso: "no fue a través de ningún mecanismo como concurso o subasta, en el que distintas empresas pudieran participar y hacer su oferta de conexión de las escuelas: con qué tecnología, con qué características y a qué precio".
Además, no hay información sobre qué pasará cuando finalice el plazo de tres años. "Faltan algunas definiciones: cuál va a ser el precio a partir del cuarto año, cómo va a ser el esquema para la designación de las escuelas beneficiadas y quiénes se van a hacer cargo cuando hayan pasado esos tres años de servicio", señala.
Por su parte, Francisco Arizaga, analista universitario en Sistemas de Información, consultor tecnológico independiente y conocedor de la infraestructura digital desarrollada en Misiones, a través de Marandú, también se suma a las objeciones. Considera indispensables la “transparencia, la competencia y la preservación de las capacidades tecnológicas argentinas”.
Según lo indicado por el especialista, los ARSAT-1 y ARSAT-2 son satélites geoestacionarios. Orbitan aproximadamente a 36.000 kilómetros sobre la Tierra. Starlink funciona mediante una constelación de satélites de órbita baja -LEO-, mucho más cercanos a la superficie terrestre. Esto significa que el sistema tecnológico nacional garantiza mejor conectividad frente al andamiaje que ofrece el “amigo” del presidente.















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