Los “pequeños Adolfitos” empañan a varios países, ¿Argentina tiene el suyo?
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El triunfo electoral de AfD en Sajonia-Anhalt sacude el tablero europeo y enciende las alarmas internacionales. Un fenómeno de polarización extrema que encuentra su correlato en la Casa Rosada; en Trump, Bolsonaro, Abascal, Ortega y empresarios como Musk y Thiel.

Por: Tano Armaleo- El reciente triunfo de la ultraderecha en Sajonia-Anhalt en manos del partido Alternativa para Alemania (AfD) sacudió el tablero político no sólo de aquel país. El mundo democrático, tolerante, respetuoso de valores esenciales que hacen al bien común y al bienestar de las mayorías también quedó descolocado con el contundente resultado. La alianza AfD obtuvo el 43,8 % de los votos en Sajonia-Anhalt, más del doble que en 2021, y dejó a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz en un devastador 17,2 %. Quedó a sólo tres escaños de la mayoría absoluta.
Si bien esta es una preocupación que podría ceñirse, circunscribirse a Alemania, en realidad esto no es así. Por el peso que tiene aquel país en la Unión Europea y en la geopolítica internacional, el triunfo despertó dispares apreciaciones. Fue el propio Putin quien celebró el triunfo de esta derecha que, para no pocos analistas, “remite a viejas y nefastas prácticas políticas lindantes con el nazismo y el fascismo”. El premier Ruso (Putin) dijo que el resultado es el comienzo del “despertar de Alemania”. Cabe recordar que la líder del AfD, Alice Elisabeth Weide, incursiona en política manifestando que “Alemania está en bancarrota”. Para la dirigenta, la bancarrota proviene de la inmigración, de los extranjeros. Tema este que en una Alemania que atravesó el nazismo asesinando a más de 6 millones de personas con el pretexto que judíos y rumanos, en particular, eran extranjeros y eran los causantes de todos los males, no deja de preocupar.
Paradójicamente, es la misma mujer que rechaza el matrimonio igualitario cuando ella está casada con otra mujer: extranjera y con dos hijos de dicho matrimonio que conforman la familia de Alice.
El triunfo también fue celebrado por otro ultraderechista, el español Abascal, titular del partido Vox. El español es parte de la ultraderecha internacional de la cual también abreva Javier Milei y empresarios como Elon Musk y Peter Thiel. Dos claros exponentes que consideran “innecesaria” la democracia.
Exponentes de similares características se yerguen en distintos puntos del planeta. Dirigentes y presidentes que en nombre de “la libertad” destruyen valores y principios básicos con los que la humanidad, con su más y menos, ha sabido convivir. Especialmente tras la Segunda Guerra Mundial que, con la intención de frenar al nazismo y fascismo, se repartieron el mundo sin respetar historias y voluntades populares.
De aquel momento a la fecha, el temor de que surjan “pequeños Adolfitos” como refirió el Papa Francisco en su momento está latente. Son personajes sin historias, sin cultura democrática y valores humanos que actúan como falsos profetas seduciendo y cautivando mentes. Utilizan el odio como argumento político. Dividen y enfrentan a la población. Actúan distante de la cultura del encuentro y del concenso. Detestan dar debate. Se consideran portatadores de mensajes divinos. Por eso refieren que son portadores de fuerzas del cielo.
Papa Francisco y el manual del Pequeño Adolfito: "Se presentó un político nuevo, que hablaba lindo, que sedujo a la gente. Se llamaba Adolfo. Y todo el mundo dijo 'bueno, probemos con este que nadie lo conoce, no conocemos sus raíces, no conocemos su condición'. Y todos votaron a Adolfito. Y así terminamos"
Adolf Hitler, cabe recordar, comenzó siendo un pequeño Adolfito. Arrancó antes del 30 perdiendo elecciones hasta que sin modificar su verba y odio a comunistas, judíos, gitanos y extranjeros terminó ganando con el voto. No muy distinto fue Benito Mussolini.
En Argentina, cuando el Papa refirió lo de “pequeños Adolfitos” muchos miraron para el mismo lado. Para la Casa Rosada.
Sabido es el odio manifiesto que dispensa Milei y su gabinete a ciertos extranjeros, y en particular a socialistas y comunistas.
El primer mandatario argentino define a éstos como “bichos", "parásitos" y "bacterias". Palabras idénticas utilizaba Adolfo Hitler.
Milei acaba de regresar de Chile donde reivindicó al dictador y asesino Pinochet. Dicho esto, mientras el presidente de Chile cerraba acuerdos comerciales y estratégicos -el día anterior- con Inglaterra con el objeto de abastecer la explotación petrolera en Malvinas.
El temor de que los Adolfitos ganen elecciones (dos mandatos seguidos) y al mejor estilo Fujimori, Bolsonaro, Trump, Daniel Ortega y el premier israelí, pretendan destruir la democracia para entronizarse como “emperadores” pende en la conciencia de quienes ponderan aquella democracia que respeta a quien opina y comulga con otros pensamientos.
Desgraciadamente, existe una buena parte de la población que, imbuida de un individualismo extremo aun cuando estos modelos políticos los perjudica, creen de verdad que un pequeño Adolfito podría solucionarles la vida.















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