Ley de Góndolas: una buena para la población

La ley establece que los productos de una marca no pueden ocupar más del 30% de la góndola y que de un producto, por ejemplo, de fideos, harinas o galletitas, debe haber 5 marcas diferentes, como mínimo. Además, el 25% de los productos deben ser de las Pymes, cooperativas o mutuales y el 5% restante de los productos ligados a las economías populares

A poco más de un año de haber sido sancionando la Ley de Góndolas, tras haber obtenido media sanción en la Cámara de Diputados, el gobierno de Alberto Fernández dispuso la entrada en vigencia de la misma. La ley establece que los productos de una marca no pueden ocupar más del 30% de la góndola y que de un producto, por ejemplo, de fideos o galletitas, debe haber 5 marcas diferentes, como mínimo.


Además, el 25% de los productos deben ser de las Pymes, cooperativas o mutuales y el 5% de los productos deben ser de empresas de agricultura familiar, campesina o indígena o de la economía popular. Lo que marca un cambio importante en la política de comercialización por parte de los supermercados, acostumbrados a engañar al consumidor promocionando productos como de gran oferta, cuando, en realidad, hay decenas de estos que no logran ser puestos en las góndolas. Los empresarios prefieren cerrar tratos con las grandes marcas.


Entre sus puntos fundamentales, la ley establece que los productos de una misma firma no pueden ocupar más del 30% de la góndola y que deberá haber al menos cinco marcas distintas de cada artículo. Además, un cuarto de los espacios de las góndolas deberán estar destinados a pequeñas y medianas empresas y el 5% deberá estar ligado a la economía popular.

A partir de la puesta en marcha de la ley, avalada por el senado en marzo, los productos de menor precio deberán estar en el sector medio de la góndola y en la primera página del sitio web donde se muestren los productos. La nueva legislación plantea que el límite para el pago a proveedores será de noventa días.

Como era de esperar el sector empresarial no digiere la Ley. Al respecto, Daniel Funes de Rioja, presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), afirmó que “la ley de góndolas no genera un mercado trasparente y competitivo” y agregó que “el sector no es la causa de la inflación, sino la consecuencia”. El argumento del empresario se desvanece con solo ver las constantes remarcaciones que practican los hiper y super en las góndolas. Sin argumentos económicos sólidos, el empresariado aumenta por las duda sabiendo que del otro lado del mostrador, el cliente-rehén no tiene muchas posibilidades de salir de la red que le tiran.

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