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La Scaloneta: un amor que va más allá del gol

20 jul
2 min de lectura

Un largo camino construido con sentimiento nacional coronado de grandes logros deportivos y un gran triunfo político internacional.

 


La Selección Nacional, “La Scaloneta” fue, sin lugar a dudas, un camino plagado de victorias. De buenos resultados. De juego colectivo sin que las individualidades y genialidades de Messi estuvieran ausentes. ¿Puede tapar el contundente y claro triunfo de España (19/6) el rico y prolífero camino construido por Lionel Scaloni y su equipo, desde 2018 a la fecha?. A la luz de los acontecimiento, NO.

 

El historial es claramente favorable a este cuerpo técnico. El derrotero se inicia en agosto de 2018 tras el mundial de Rusia. Ahí arranca lo que hoy denominamos “La Scaloneta”, la etapa que más logros, sueños y alegrías despertó en la población en materia deportiva y social. Fueron y son sueños compartidos.

 

Bajo la actual conducción técnica los títulos conseguidos fueron: Copa América 2021, Finalísima 2022, Campeón Mundial de Qatar 2022 y Copa América 2024.

 

Es -o fue, dependerá seguramente de la decisión del técnico- esta etapa de “La Scaloneta” un camino coronado con el segundo puesto como mejor equipo de mundo; ¡nada menos!.  


La mayor victoria o logro de este proceso deportivo, se podrá coincidir, radicó en el enamoramiento, empatía que despertó en la Argentina; en la población. También en el resto del mundo. Esto se pudo palpar durante el mundial en no pocas ciudades de todo el mundo.

 

Tantos logros que también puso el reclamo popular de soberanía sobre las Islas Malvinas en el plano internacional. Los pibes se la jugaron también en ese campo. Y la ganaron por goleada. Aún cuando el gobierno nacional se mostró disgustado luego de que los jugadores levantaran la bandera tras la victoria sobre Inglaterra, el imperio usurpador, ellos no arrugaron.

 


Al igual que todo el proceso deportivo de “La Scaloneta”, aquella bandera flameando en los EE.UU, aliado estratégico y cómplice de la usurpación inglesa, vale mencionar, no fue una picardía de un jugador. Fue la interpretación de cada uno de ellos que, imbuidos del mismo sentimiento popular que 40 millones de argentinos, nunca dejaron de reivindicar y honrar a los “pibes de Malvinas”. Tampoco de comprender, como dijo Messi, que la “gente la está pasando mal, no llega a fin de mes”.

 

Fueron y son un equipo que reivindicó el juego colectivo sin relegar las genialidades personales. Al decir del Papa Francisco: nadie se salva solo. “La Sacloneta” así lo entendió y lo demostró en cada partido. Transpiró la camiseta dejando todo, sufriendo, pero nunca jugando a menos.

 

En un mundo en que se intenta imponer el individualismo y el éxito personal como el objetivo a perseguir, La Saloneta, la selección nacional y 40 millones de argentinos mostraron que siempre hay un mejor camino. La Scaloneta nunca abrevó del odio y del exitismo aun cuando las críticas arreciaban. Demostraron que el gol no es el objetivo, sino la consecuencia de un proceso colectivo.


Por eso, cada una de las lágrimas desparramadas tras la final secadas con el abrazo popular y la alegría expresada en las calles fue, seguramente, la mejor síntesis para comprender por qué el trabajo colectivo, estratégico y claro del seleccionado donde nunca relegaron convicción y pasión, terminó enamorando.

 

 

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