La interna en el PJ provincial no tiene límites, así lo vivió la intendenta Fernández
- Editorial Tobel
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Nadie parece ejercer la conducción partidaria. En este marco, las diferencias terminan perjudicando al ciudadano de a pie, al que produce y trabaja. El Movimiento Evita hizo sentir su peso.

Foto archivo Télam
Por: Tano Armaleo.- Mientras la degradación institucional -el presidente nunca llamó al gobernador de Chubut para solidarizarse o brindar ayuda efectiva, por mencionar tan solo un hecho reciente, - y de valores y crisis socio-económica no encuentra techo, producto de las políticas generadas por el modelo libertario que regentea Milei en sociedad con el PRO y la UCR, y algunas manos peronistas, en la provincia de Buenos Aires la interna en el PJ continúa en alza. Nadie parece tener el bastón de mariscal lo suficientemente firme como para que la conducción respete el principio de “conducción centralizada, acción descentralizada”, tal cual definió, oportunamente, el tres veces presidente constitucional, Juan Domingo Perón.
En el mientras tanto, Kicillof, que lleva adelante una gobernación basada en la obra pública y poner la atención en las necesidades productivas, educativas y científicas de la provincia, no termina por definir si verdaderamente construye y conduce un espacio que sume a nuevos actores políticos o se entrega a una “unidad mentirosa”. La interna del PJ no le da tregua.
El calendario electoral marca que en marzo el PJ debería ir a internas. Sin embargo, los padrones están cerrados a nuevos afiliados por decisión de la actual conducción partidaria, Máximo Kirchner. En este marco, no son pocas las voces que especulan que habrá lista de unidad.
Abrir los padrones, sumar a nuevos afiliados es una decisión política antes que una cuestión administrativa, sostienen dirigentes que reclaman interna amplia -que no utilicen artilugios institucionales para cercenar listas- que permita a la militancia jugar la partida En esta saga se ubica, por caso, Juan Pablo Cafiero, integrante del Centro de Estudios Arturo Sampay de Zona Norte, y no pocos dirigentes de Primero Vicente López y de Causa San Isidro. El mismo reclamo se expresan en otras Secciones Electorales.
La interna y mezquindad de muchos dirigentes es tan elocuente que semanas atrás la vivió en carne propia la intendenta de Moreno, Mariel Fernández. Invitada a participar de un acto académico en la Universidad Nacional de Gral. Sarmiento, estando a escasos 500 metros de la alta casa de estudios le comunican que la actividad quedaba suspendida. “Si viene Mariel, olvidáte que te bajemos programas y financiamiento”, le tiraron a las autoridades universitarias desde el Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo que controla el Movimiento Evita. La intendenta Mariel Fernández, vale recordar, supo estar en dicho espacio. Por lo visto, no le perdonan que se haya apartado. Además, tiene en su gabinete al exdiputado Leo Grosso, exEvita.
Evidentemente, estos temas intitucionales no llegan siempre al oido del gobernador.
Dentro de este aquelarre peronista, y con un Máximo Kirchner que no parece atender la agenda diaria de la población, al igual que La Cámpora y el Movimiento Evita que solía cortar calles, en la legislatura provincial la interna también se hace presente.
Al respecto, el portal MDZ bajo la pluma de Alejandro Cancelare, acaba de dar cuenta de una “red de complicidades y encubrimiento que protege a los exempleados Nicolás Daniel Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, detenidos a fin de año acusados de manejar una red de abuso sexual en la que también participarían los beneficiados de esa trama, muchos de ellos con cargos importantes en la política de la capital bonaerense y en el propio Senado”. Un tema delictivo que intenta, desde lo mediático, involucrar al peronismo cuando en realiad atraviesa a todos los sectores.















