La figura de Evita cobra fuerza en un mundo injusto y con odiadores por las calles

Al cumplirse un nuevo aniversario del natalicio de Eva Perón, quien desde el Justicialismo contribuyó a cambiar el destino del país, la evocación de su impronta fue ponderada por diversos PJ regionales.


Con diferentes mensajes subidos a las redes sociales y mediante comunicados de prensa, el peronismo de toda la Región Norte salió a evocar la figura de quien fuera la “abanderada de los humildes”, Evita, Eva Perón. María Eva Duarte, más conocida como Evita, nació en Los Toldos, Provincia de Buenos Aires, el 7 de mayo de 1919.


Tanto el PJ de San Isidro, con la firma de Fabián Brest y Hugo Aserrat, presidente y vice del PJ, el de Vicente López con Alberto Oliva y Néstor Bachés, presidente y vice respectivamente, al igual que Pablo Peredo al frente del PJ de San Fernando, todos coincidieron en el valor cultural y trascendencia política que marcó Evita en sus años cortos 33 años de vida, como aún hoy lo sigue haciendo sobre las actuales generaciones. También se sumó en el recuerdo, Compromiso Federal el espacio que a nivel nacional conduce Alberto Rodríguez Saá,y en provincia de Buenos Aires, el sanisidrense Carlos Irusta, mientra que en Tigre Daniel Morales.

Una impronta, la de Evita nacida bajo la luz de Juan Domingo Perón quien puso una bisagra en la historia nacional, de tal magnitud, que aún hoy perdura en el país.


Ella encarno la pasión y entrega militante. La ética frente al vale todo por un cargo o cuidemos los intereses sectoriales. Muy por el contrario. Evita detestaba a esos tibios y genuflexos que pululan en por la vida. No entregaba convicciones por prebendas personales. No tenía doble discurso y temor enfrentar sin odios pero sí con firmeza a los que sometía y condenaban a la pobreza a millones de personas Era el rostro y corazón donde los humildes se veían reflejados. Junto a Juan Perón, el gran conductor e ideólogo, cambiaron, para bien, la historia nacional.

Aquello que era impensable en una Argentina para pocos -gobernadas por una derecha mezquina y clasista- como eran garantizar derechos y dignidad a los trabajadores, la movilidad social ascendente y una patria soberana, la bronca y odio nunca le perdonaron estas conquistas.

Aún hoy continúan odiando. Ayer fue Evita, Perón, luego Néstor Kirchner, Cristina Fernández, ahora Alberto Fernández. Hasta el propio Raúl Alfonsín cayó en desgracia para estos sectores; también reniegan de Hipólito Yrigoyen. Desprecian, al punto de odiar, todo lo que implica reivindicar y llevar a un plano de dignidad al humilde.

Por eso, hoy cobra vitalidad recordar a Evita como figura reivindicativa y garante de justicia social. Y más aun cuando una derecha odiadora persiste en socavar todo intento de modificar los cuadros de injusticia y pésima distribución de la riqueza.

Queda claro que, el Justicialismo continúa siendo el gran cobijo y marco donde el campo nacional y popular puede apoyarse a la hora de cambiar la realidad.

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