La disyuntiva del gobierno nacional: ceder ante el FMI o persistir en la coherencia

Disfrazado de "un nuevo Fondo" el organismo internacional viene por más ajuste fiscal. Esto implicaría reducir planes como el IFE, ATP, por ejemplo


La única verdad es la realidiad, era uno de los tantos lineamientos con los que Juan Domingo Perón solía ejemplificar a la militancia al momento de conducir y hacer política. Hoy, la realidad es extremadamente compleja. A la pesada herencia generada con toda intencionalidad por la ultra derecha de Juntos por el Cambio a partir de tomar deuda con acreedores internacionales, Argentina enfrentó la pandemia.

Crisis económica y pandemia podrían haber siendo un cóctel mucho más dañino y letal si no fuera por la activa presencia y actitud política del gobierno nacional Así como Alberto Fernández abordó la situación sanitaria en coordinación con gobernadores e intendentes, utilizando más de 6% del PB para atender la contingencia, lo propio se consumó en materia de asistencia financiera y económica.

A partir de los billones de pesos invertidos por el gobierno desde el inicio de la pandemia, más de 9 millones de personas accedieron a diferentes ayudas por parte del Estado nacional. Créditos sin intereses para monotributistas, Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) para la industria y el comercio lo que permitió pagar salarios, IFE, congelamiento de tarifas, control de las importaciones, fueron y son algunas de la iniciativa que han evitado que el daño económico fuera mayor. El sanitario ya se sabe: de no haberse aplicado un extensa política de aislamiento, el país estaría lamentando no menos de 60.000 muertos.

Si todo esto fue al decir del propio presidente poner “Argentina de Pie” atendiendo a los que más sufren y necesitan, la contracara pareciera ser el Presupuesto Nacional 2021. Allí se nota una fuerte reducción en materia de inversiones sociales y de asistencia a la producción y el trabajo. En esto rubros se inscriben, por caso, el IFE y la ATP. El presupuesto 2021 contempla una fuerte reducción.

Ya no se habla de 9 millones de personas asistida por las manos solidarias del Estado. Aun cuando la pandemia tenga una espiral dañina que persistirá más allá de las vacunas que se avecinan, por lo que exigiría que la presencia estatal no cese, lo concreto es que los recortes son una realidad efectiva. Esta es la única verdad. La otra realdiad es la que proviene de la mano de FMI. El que insiste en ajustes y recortes de “gastos”. Para ellos, al igual que la derecha -el neoliberalismo-, atender a la población o al comercio de barrio o a la Pymes, resultan “gastos”, nunca inversiones.

Alberto Fernández asegura que nunca más ajustes en Argentina, y que con el FMI se negociara la pesada deuda dejada por Juntos por el Cambio, 44.000 mil millones de dólares, sin perder este norte. Sin embargo, todo indica que la considerable merma en materia de IFE, ATP, congelamiento de tarifas y cambios jubilatorios, son parte del viejo menú internacional que, al derecho o al revés, siempre sirve el mismo plato: sopa para el pueblo.

Queda claro que el contexto internacional, a pesar de todo lo que se pueda argumentar, permitiría una recuperación económica mucho más dinámica que la que tienen otros países más desarrollados. Por lo pronto, los agronogocios, donde el alza de la soja marca tendencia, auguran prosperidad. De ahí la importancia de contar con un gobierno que defienda los intereses nacionales como el que manifiesta el Frente de Todos. Aun cuando estos empresarios eviten liquidar exportaciones a la espera de una devaluación, no se puede ceder. Especulan tanto que presionaron por un dólar arriba de los $200, nos referimos al ilegal, y hoy este se ubica en los 150; perdieron tiempo, y Dinero.

En el mientras tanto, el gobierno se encuentra en plenas negociaciones con el FMI. Como lo hicieron a lo largo de la historia, los ajustes y “reducción de gastos” que reclama, cerca del 4% del PBI, terminarán en la pauperización de países en vías de desarrollos. Argentina se ubica dentro de este segmento.

Seguramente, el desafió será romper con aquella nefasta tradición que dice: la derecha nos endeuda, y el peronismo termina pagando y sacando al país a flote. Si la única verdad es la realidad, esta es una, y muy conocida. Resta por ver si las imposiciones del FMI que ahora, producto de la pandemia mundial, disfraza un sabroso plato de asado cuando en realidad intenta seguir sirviendo más de lo mismo: sopa.