Kicillof descolocado por el encuentro entre Cristina y Pichetto
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El diputado nacional mantuvo una reunión en la casa de la ex presidenta. En la previa había participado de un encuentro con dirigentes e intendentes peronistas.

El encuentro entre Cristina Fernández y el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto (Encuentro Federal), realizado días atrás en el domicilio de la ex presidenta donde fue confinada a partir de un fallo sacado de los “sótanos de la democracia”, sacudió el tablero político y, en particular, generó cierto malestar en no pocos dirigentes. Entre éstos, Axel Kicillof que se notificó del encuentro a través de los diarios.
“Hay que construir desde el perdón mutuo y mirar hacia adelante”, manifestó tras la reunión Pichetto quien, vale recordar, fue presidente del bloque del peronismo durante el mandato de Néstor Kirchner y parte del gobierno de Cristina, luego se pasó a las filas del oficialismo de Juntos al punto tal que finalizó como candidato a vice de Mauricio Macri en el 2023.
Ministros que dicen intentar armar el entramado electoral “Axel 2027” también quedaron descolocados. Por lo visto, no leyeron -tampoco manejan información- qué se estaba tejiendo cuando Guillermo Moreno, en un encuentro abierto en el Hotel Abasto, compartió la mesa con el intendente Gustavo Menéndez; los referentes sindicales Horacio Valdez y Leonardo Fabre; el líder social Esteban ‘Gringo’ Castro; y dirigentes como Marita Velázquez, Diego Corvalán y Pablo Challú.
Es evidente que la reunión entre Cristina y Pichetto tiene como escenario final el 2027. Conformar “nuevas mayorías” con miras a ponerle freno a la ultraderecha que regentea Milei. Es el argumento sobre el cual parecen querer construir estos viejos actores de la política nacional mirando al futuro inmediato. En este esquema es donde la figura de Kicillof parece no tener, aún, el rodaje y cabida suficiente como para ser el primus interpares. Tampoco sus ministros o quien representa los intereses políticos del gobernador, Carlos Bianco, salen a la palestra con proyectos e iniciativas que rompan la parsimonia y falta de creatividad que carga la mayoría de la dirigencia.
Cristina, aún con el techo que tiene a nivel electoral y sin que a la fecha haya mostrado voluntad expresa de liderar la reconstrucción del campo nacional y popular, avanza sin pedir permiso. Y no duda en sumar a quienes hasta ayer nomás eran considerados por algunos como traidores al peronismo.
“A este paso, no te extrañe que se siente con Randazzo, Loustau o con Larreta”, comentaba pícaramente un dirigente cercano a Kicillof quien mascullaba bronca porque observa que a “nosotros -en referencia al Movimiento Derecho al Futuro- nos falta más política, más territorialidad, tener dirigentes que entiendan la política no como un compartimento estanco sino como una construcción dinámica, movimientista”. Bastaría recorrer los distritos y observar a la gran mayoria de la dirigencia que abreva y se referencia en Kicillof para corroborar lo manifestado.













