Katopodis atiende la agenda ambiental frente al riesgo de “El Niño” y la imprudencia libertaria
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A instancias del gobernador Kicillof, el Ministerio de Infraestructura impulsa un Plan de Gestión del Riesgo Climático.

A contramarcha de la agenda de la derecha gobernante que descree y ridiculiza el cambio climático, la provincia de Buenos Aires registra en la agenda oficial un Plan de Gestión del Riesgo Climático. Lo lleva adelante el Ministro Gabriel Katopodis inyectando una inversión que supera los 530.000 millones de pesos. El objetivo, según indicaron desde el Ministerio, es “desplegar una estrategia integral destinada a fortalecer la prevención, la coordinación y la capacidad de respuesta frente a los fenómenos meteorológicos cada vez más extremos en la Provincia”.
De acuerdo con la información recabada por Lo Nuestro, la iniciativa surge ante el aumento de la “recurrencia e intensidad de los eventos asociados al cambio climático y un anticipo frente a la previsión del fenómeno de El Niño de características muy intensas”. Según indican no pocos informes de científicos, esto “podría provocar períodos de lluvias intensas, inundaciones y temperaturas anómalas en distintas regiones de la provincia”.
Estructura del Plan
El Plan tiene como objetivo ejecutar medidas estructurales y no estructurales que permitan fortalecer la capacidad de respuesta ante los efectos del cambio climático, a través de tres ejes de acción principales: monitoreo, alertas tempranas y coordinación; acciones de prevención y respuesta; y medidas estructurales.
En materia de monitoreo y coordinación, el Plan contempla herramientas y ámbitos de gestión como el Sistema Inteligente de Monitoreo para la Prevención y Análisis del Riesgo Hidrometeorológico (SIMPARH) (SIMPARH), el Comité de Gestión de Riesgo y Emergencia (CORE), la Mesa de Riesgo Hídrico y los informes de humedad del suelo y precipitación acumulada elaborados por la Autoridad del Agua (ADA). Estas herramientas permiten contar con información hidrometeorológica oportuna y confiable para anticipar la evolución de las condiciones hídricas, optimizar la planificación de intervenciones y orientar recursos en el territorio.
El segundo eje prevé acciones de prevención y respuesta inmediata, entre ellas la limpieza y mantenimiento de arroyos para mejorar la capacidad de escurrimiento y gestionar excedentes hídricos; la reparación de vías de acceso y tramos anegados para garantizar la transitabilidad y la salida de la producción; y la implementación de planes de contingencia frente a olas de calor para asegurar el acceso al agua potable y la energía eléctrica ante interrupciones de los servicios públicos.
Y un último eje que incorpora Medidas Estructurales orientadas a la adaptación y mitigación de los impactos climáticos que incluye la prevención del riesgo hídrico en ciudades a través del cual se prevé 135 intervenciones y 7 estudios vinculados a drenajes urbanos y defensas costeras, con una inversión de $284.983 millones. Además, la adaptación productiva a extremos climáticos con 10 intervenciones de infraestructura hidráulica regional destinadas a fortalecer la resiliencia del sector agropecuario frente a inundaciones y sequías, con una inversión de $245.759 millones.














