El peor Día del Periodista en 43 años de democracia
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A la agresión y persecución que practica el presidente sobre periodistas se suma el daño en materia salarial y calidad laboral. El 65% de las y los trabajadores de prensa cobra por debajo de la línea de pobreza y apenas el 6,2% llega a fin de mes.

Por: Tano Armaleo.- A 43 años del retorno democrático que supimos conseguir, sin olvidar que en el camino quedaron 30.000 almas aniquiladas por la dictadura cívico-militar, entre ellas 223 periodistas, el Día del Periodista tiene poco por festejar. La profesión, los profesionales están, estamos, atravesando el peor momento de la historia de estos últimos 43 años.
Nunca antes, en tantos años de democracia, la degradación, menosprecio y violencia institucional contra el periodismo se había expresado como lo manifiesta el gobierno nacional. Como lo hace, para ser preciso, el presidente Javier Milei con el silencio cómplice de sus socios del PRO y de la UCR, también de algunas manos peronistas.
“No odiamos suficiente a los periodistas”, dice el intolerante y agresivo primer mandatario ante la mirada socarrona de los ensobrados del poder de la derecha gobernante. Jueces ensobrados, políticos ensobrados, empresarios ensobrados, funcionarios ensobrados, uniformados ensobrados y periodistas ensobrados -en realidad operadores mediáticos- que prefieren callar y rendirse ante el dios dinero.
Es cierto, Milei y su banda degradan la política. Degradan la institucionalidad y también degradan al periodismo y a periodistas. Es lo que la gente votó, tal vez, sin evaluar que ellos también serían víctimas,
El presidente no degrada como si fuera un loquito suelto o perverso. Tampoco actúa en soledad. Es un plan ordenado y orquestado para acallar voces. Esmerilar la política y los valores esenciales de la democracia. Y, sobre todo, lo hace para preservar y garantizarles negocios a los amigos del poder. No en vano, cubre a ministros y funcionarios corruptos con los que convive y comparte la diaria. Así es la impronta de la derecha mundial: degradar y destruir conciencias para así levantar muros que impidan el surgimiento del pensamiento crítico.
El ataque al periodismo es parte de esta avanzada de la extrema derecha internacional en lque el presidente de los argentinos no es ajeno. Es un buen empleado de este esquema donde la IA juega un rol fundamental.
En esta degradación y persecución que practica el gobierno sobre la prensa y periodistas existe una realidad irrefutable. El 65% de las y los trabajadores de prensa cobra por debajo de la línea de pobreza y apenas el 6,2% llega a fin de mes con un solo salario. En el periodismo, el pluriempleo se volvió crónico: más de la mitad tiene dos o más empleos para vivir. Así lo reveló un trabajo de campo, encuestas, realizado por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA).
Dentro de este esquema, se supo que el 67,8% de las personas encuestadas tuvo que endeudarse durante el último año para cubrir gastos básicos, mientras que quienes alquilan destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos a la vivienda.
Lo que padece el periodismo, el periodista, se compadece con lo que vive el ciudadano de a pie, el que produce, trabaja, educa, estudia, investiga o cura. Las más de 25.000 empresas cerradas y los 320.000 despidos marcan para quién gobierna quien se dice portador de un mensaje de libertad mientras millones sufren o son perseguidos y violentados.
Frente a este panorama, el denominado periodismo regional actúa como una suerte de gran reservorio y garante ante grandes grupos mediátcos y nefastos operadores periodísticos que priorizan valores mercantiles sobre la búsqueda de la verdad.
Somos periodistas que el vecino, el ciudadano de a pie ve en la calle, en el comercio del barrio, en el hospital, en la escuela, en el club. Nos reconocen y reconocemos como parte de de una comunidad.
No andamos por las calles recibiendo sobres y cuadernos armados entre el Poder Judicial y grupos mediáticos para destruir credibilidad política. No. Aún con todas las limitaciones del caso, miradas y comceptualidades personales, el periodismo regional es ese pequeño puente donde el ciudadano de a pie puede depositar confianza y saber que la verdad no viene ensobrada.














