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"El esclavo tenía esperanza, el trabajador uberizado no"

15 jul
3 min de lectura

El Banco Central reveló que los repartidores de aplicaciones acumulan una deuda promedio cercana a los $900.000. El  70 % de los deudores son jóvenes menores de cuarenta años, en su mayoría trabajadores full time de aplicaciones.

 


La realidad vuelve a darle la cara al ciudadano de a pie, al que trabaja, estudia, produce, educa e investiga. Al jubilado y al profesional. Todas víctimas del modelo que regentea la derecha gobernante: Milei junto a sus socios del PRO y la UCR; y manos alquiladas de otras fuerzas. Dentro de este marco de crisis se conoció un informe del Banco Central que reveló que los repartidores de aplicaciones acumulan una deuda promedio cercana a los $900.000.

 

Con lo que recaudan no logran llegar a fin de mes. El nivel de ingresos que registran los y las trabajadoras de plataformas les impide comprar (o reparar) motos, bicicletas y mochilas para trabajar. También llegar a fin de mes sin sobresaltos. Por lo tanto, deben endeudarse. Lo hacen, en la mayoría de los casos, con la propia empresa -aplicaciones Rappi, Mercado Libre, por caso- con las que trabajan. Se endeudan con las patronales con tasas que pueden orillar arriba del 700% anual de interés según denuncian los trabajadores.


Lo que no deja de llamar la atención es que dentro de este sector del trabajo, Milei es considerado al punto tal de ser votado sin beneficios de inventario. Lo votan aún cuando los bolsillos les dan vuelta la cara.

 

“Mirá en la esclavitud vos tenías la ilusión de liberarte, de escaparte del yugo, con estos tipos ni en pedo; te tienen agarrado de los huevos, cada vez les debés más, cómo querés que zafe, no consigo otra cosa”, refiere ante Lo Nuestro, Pepe, que suele parar en la puerta de una tienda virtual de Avda. Maipú y Borges, Olivos, a la espera de poder salir a sumar ingresos.


Detrás de las expresiones del trabajador -exempleado adinistrativo hasta que llegó Milei- subyace lo que el mundo conoce como trabajadores “uberizados”. Son los que no tienen derechos laborales y sociales. Son artífices de un destino precarizado, esclavizante -8/12 horas de trabajo-, tal cual se expresa, por ejemplo, en el alto nivel de endeudamiento que registran. Si se les rompe la moto o la bicicleta, de más está decir que esos días no hay fuerza del cielo que les garantice ingreso. Es en este punto en que los Estados deberían intervenir para corregir semejantes asimetrías; abuso empresarial. Inglaterra, por caso, es uno de los pocos países que ha ordenado estas cuestiones laborales en beneficios del trabajador.

 

De acuerdo con lo relevado por el Banco Central, el 70 % de los deudores son jóvenes menores de cuarenta años, en su mayoría trabajadores full time de aplicaciones.

 

Durante 2025 la cantidad de trabajadores de plataformas que tomaron este tipo de créditos aumentó un 122%, luego de haber registrado otro salto del 177% entre 2023 y 2024, según datos del Banco Central (BCRA).

 

Además, el organismo detectó que el 54% de quienes toman estos créditos son trabajadores independientes, que concentran más del 62% del monto total prestado. El 70% de este tipo de deuda la tienen trabajadores menores de 40 años y trabajan de forma exclusiva para las plataformas.

 

Mientras esto refleja claramente quiénes son los beneficiarios del modelo libertario -bancos, financieras, plataformas, mineras y agroexportadores-, el que produce, trabaja, educa, estudia o se dedica a la economía regional, resultan ser víctimas de las políticas oficiales.

 

Las más de 26.400 Pymes cerradas, los 18.000 comercios barriales con las persianas bajas y los 310.000 despedidos son, en parte, el fiel reflejo de un modelo que privilegia a un pequeño sector de la población; 20/30% en el mejor de los casos.  

Otro síntoma de la crisis lo ofreció la Cámara de Panaderos de la Provincia de Buenos Aires. La venta de pan cayó un 60%.

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