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El Colegio de Nutricionistas de la Provincia pondera la nueva pirámide alimentaria que deja de lado la comida “chatarra”y sugiere más cambios

  • Foto del escritor: Editorial Tobel
    Editorial Tobel
  • hace 2 horas
  • 2 Min. de lectura

Es la que acaba de presentar el gobierno de los EE.UU para aquel país priorizando la calidad sobre las calorías. El Colegio aconseja que “promover alimentos frescos, mínimamente procesados y mejorar las elecciones cotidianas es clave para la salud a largo plazo”.


 

Mientras la violencia institucional disparada por los EE.UU sobre la república de Venezuela continúa levantando olas de estupor y rechazo mundial ante semejante acto reñido contra todo principio democrático que viole derecho internacional, es el mismo gobierno de aquel país el que acaba de publicar las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030. La medida intenta “invertir la pirámide” para priorizar los alimentos frescos y el consumo de proteínas de alta calidad.


Esta nueva pirámide alimentaria “introduce modificaciones relevantes en la forma de representar una alimentación saludable y propone un cambio respecto del esquema clásico utilizado durante décadas”, señalaron desde el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.


Las Guías Alimentarias presentadas por aquel país procuran priorizar patrones alimentarios basados en alimentos reales, con menor presencia de productos ultraprocesados, y desplaza el foco tradicional puesto en los carbohidratos refinados. Mucha de esta comida es denominada, popularmente, como comida chatarra.


Entre los principales ejes del nuevo enfoque se destacan:


-Un mayor énfasis en el consumo de proteínas, tanto de origen animal como vegetal.

- La inclusión más visible de grasas consideradas saludables como las provenientes de aceites, frutos secos y semillas.

- Una menor centralidad de cereales refinados, con preferencia por versiones integrales.

- Un mensaje explícito de reducción de azúcares agregados y alimentos ultraprocesados.


Desde el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires señalaron como aspecto “positivo” que estas recomendaciones “vuelvan a poner el acento en la calidad de la alimentación” y no únicamente en el “conteo de calorías o en la distribución aislada de macronutrientes”. “Promover alimentos frescos, mínimamente procesados y mejorar las elecciones cotidianas es clave para la salud a largo plazo”, destacó la licenciada en Nutrición (MP 1501), Carla Pasardi, matriculada en la entidad bonaerense.


Sin embargo, la nutricionista advirtió que algunos componentes de la actualización requieren un análisis cuidadoso: “la mayor aceptación de grasas y lácteos enteros así como el lugar destacado que adquieren las proteínas de origen animal forman parte de debates aún abiertos dentro del campo de la nutrición”. Y agregó: “la evidencia científica muestra resultados diversos según el tipo de alimento, las cantidades consumidas, la combinación con otros grupos alimentarios y el contexto general de la dieta”.


Como sucede con cada revisión de guías alimentarias, "estos cambios invitan a profundizar el análisis y el intercambio profesional”, señaló la especialista. Desde el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires consideraron fundamental que este tipo de recomendaciones “se interpreten de manera crítica y situada, teniendo en cuenta los hábitos alimentarios, la cultura y las necesidades específicas de nuestra población”.

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