Corrupción en el fútbol: ¿las apuestas vinieron a manchar la pelota?

Las apuestas deportivas han llegado a la Argentina para quedarse. Pero con ellas, ingresaron los amaños y las sospechas de corrupción sobre los futbolistas.


Por: Fernando Gañete Blasco- Las apuestas deportivas han llegado a la Argentina para quedarse. Pero con ellas, ingresaron los amaños y las sospechas de corrupción sobre los futbolistas. El caso más reciente está vinculado al defensor Milton Leyendeker quien tras la infracción a Exequiel Zeballos en el partido de Boca Juniors ante, el equipo que milita en la B Nacional, Agropecuario por Copa Argentina (que provocó la grave lesión del delantero xeneize) y recibiera la tarjeta roja.


La Dra. Celsa Ramírez, a cargo de La Fiscalía PC y F N° 35 Especializada en Eventos Masivos, actuó de oficio e investiga si en diferentes sitios de apuestas existía al momento del encuentro, la posibilidad concreta de apostar sobre que habría un jugador expulsado antes de los 10 minutos. La jugada en cuestión ocurrió a los 6 minutos de iniciado el partido y el defensor de Agropecuario se fue expulsado.


Los motivos que llevaron a la fiscalía a llevar a cabo la investigación son los rumores del posible acto ilícito y algunas de dichas apuestas en cuestión. Es que al ingresar las Casas de Apuestas en nuestro país, se robustecieron también las apuestas clandestinas.


Por supuesto que el jugador rechazó dicho acto. En tanto el presidente del equipo de Carlos Casares, Bernardo Grobocopatel, defendió a Leyendeker, con una ironía: "Me parece bien que se investigue porque para eso está la justicia. Ulpiano, antiguo jurista romano, definía a la justicia como la perpetua y constante voluntad de dar a cada uno lo suyo. Si se despertara y ve esto, se muere de nuevo" manifestó el dirigente y empresario.


El ingreso oficial de las casas de apuestas en la Argentina tiene poco más de dos años (antes no podían -pese a los recurrentes intentos- por la Ley del Prode que amparaba a Lotería Nacional). A base de dinero de patrocinios ya se instalaron fuerte y, difícilmente, haya vuelta atrás. River (Codere), Vélez (BPlay), Estudiantes de La Plata (BPlay), Newell’s y Rosario Central (ambos con CityCenter) son los equipos de Primera sponsoreados por empresas de este sector, en tanto la propia AFA tiene a BetWarrior como patrocinador de la Selección argentina. Lo propio sucede en Europa, donde las casas de apuestas deportivas son uno de los sectores que más marcas sponsorean equipos de fútbol, pese a que algunas ligas intentan prohibir a estos patrocinios en clubes.


Si bien hace poco tiempo que están en nuestro país las apuestas oficiales, alcanzó para que haya varios casos de sospechas de corrupción y ya genera un manto de duda sobre los mismos futbolistas que, en algunos casos, se miran de reojo entre os mismos compañeros de equipos. Por sobre todo en divisionales de ascenso. Sin caer en la estigmatización de que el que roba es el pobre, (semejante falacia nos condujo a creer que el que tiene dinero no roba porque no tiene necesidad), es cierto que al capitalista corrupto le cuesta menos dinero -y es mejor negocio para él- comprar a un corrupto pobre que a quien gana muchos dólares. Por eso están más expuestos a ser tentados los futbolistas del ascenso.


Los casos más renombrados en el mercado local – pese al poco tiempo- son los de Comunicaciones y El Porvenir. El del conjunto de Gerli fue en marzo de este año. El club desafectó a cuatro futbolistas que estarían involucrados en las apuestas ilegales. El presidente, Enrique Merelas, mediante el abogado de la institución llevó el caso a la justicia. Según trascendió, algunos jugadores recibían dinero por meter goles en contra y otros por tirar la pelota al córner en cierta cantidad de oportunidades (hay modalidad de apuestas al respecto). Uno de ellos sería el nexo con las casas de apuestas y le informaba a sus compañeros lo que debían hacer, a cambio de entre 100 y 300 dólares. En este caso, hubo jugadores que se quebraron y confesaron lo ocurrido. Un jugador de esta categoría (Primera C) gana, aproximadamente entre 30 y 50 mil pesos mensuales.


“El arquero Diego Córdoba nos contó que a sus compañeros le habían ofrecido plata para que se dejen hacer goles y hasta por tiros de esquina. Se habla de 100 mil pesos, aunque hay algunos que cobraron solo 12 mil”, manifestó Luis Parieti, abogado de El Porvenir.


Meses más tarde en una categoría superior hubo peleas entre los jugadores del plantel del Club Comunicaciones poco después de haber conquistado el Torneo Apertura de la B Metropolitana. Es que, más allá de la flamante conquista, hubo sospechas de por lo menos dos integrantes del plantel de haber ido en contra de su propio club. Los futbolistas acusados negaron haber participado de apuestas deportivas ante la dirigencia. Si bien es difícil de probar, la institución procederá a rescindir los contratos de ambos jugadores, vínculos que finalizaban en diciembre.


Pero esta historia de amaños y sospechas ya había comenzado el año pasado cuando el club del presidente de AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, Barracas Central venció a Villa Dálmine 3 a 1 (partido clave para lograr el ascenso a la máxima categoría) y los rumores de haber estado “arreglado” el partido fueron tan grandes que hubo casas de apuestas que devolvieron lo apostado, como por ejemplo Juegaencasa.net que posteó en su sitio: "Estimados, las apuestas al evento fueron reembolsadas a todos los jugadores ya que era un partido arreglado y se conocía el resultado de antemano, lamentamos mucho lo sucedido, pero en este caso el proveedor es quien decide".


Nuestro país no es el primero en estos delitos, a nivel mundial hubo equipos que perdieron la categoría por amaños, futbolistas suspendidos de por vida y ocurrió también en otras disciplinas deportivas.


“La pelota no se mancha” dijo alguna vez Maradona, pero el dinero y la codicia la ensucian y la deshonran cada vez más. Si bien son pocos los deportistas corruptos, el manto de sospecha se expande por muchos, oscureciendo la imagen de gran cantidad de inocentes. Hasta entre compañeros se miran con recelo dañando lo que debiera ser primordial entre un equipo: la confianza.