Con la impronta de Alfonsín radicales se oponen a la ley laboral
- Editorial Tobel
- hace 9 horas
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Se trata del Radicalismo Auténtico que rechaza, en su totalidad, el Proyecto que no es más que “una nueva mentira” del gobierno nacional

Al calor de un país que, día a día, ve como la degradación institucional y social es alimentada por la ultraderecha gobernante y mientras la situación económica empeora para el que trabaja y produce, el Radicalismo Auténtico salió con los botines de punta a modo de rechazar el Proyecto de Ley de la denominada reforma laboral.
"Es una nueva mentira que se intenta imponer, aduciendo que es para fomentar el trabajo en blanco. Responde infamemente a un modelo económico que intenta retrotraer derechos a épocas anteriores a la Revolución Industrial”, argumentan el documento emitido por el Radicalismo Auténtico (RA) que tiene en sus filas dirigentes de comprobado compromiso democrático, entre ellos a Federico Storani, Juan Manuel Cassella, Luis “Changui” Cáceres, Rubén Pagliotto, Ana D’Angelo, Raymundo Kisser, Guillermo Vázquez y Humberto Raúl Varisco, y en lo que respecta a Zona Norte figuras como las del ex concejal Alberto Espósito, Alejandro Ventureira, Alejandro Terceiro, se inscriben en esta línea política que se ubica en la antípodas del pensamiento neoliberal de Milei y la de sus socios del PRO y la UCR.
En cuanto a la reforma laboral, que en horas más el senado se apresta a tratar, el documento de RA dice: “esperamos que los Legisladores de la UCR rechacen en su totalidad dicho proyecto y ni siquiera acepten modificaciones. Este Gobierno no cumple con ninguna de sus promesas. La UCR no puede ni siquiera aparecer como aliada de un gobierno que es absolutamente contrario a sus principios. Quienes acompañen total o parcialmente este proyecto serán traidores a la UCR, a la Constitución Nacional, y a los trabajadores que deberían defender”.
El documento finaliza asegurando que “este proyecto de ley no moderniza nada, no favorece tampoco al aumento del empleo registrado, su aprobación sería uno de los mayores retrocesos, tal como desean esos grandes estudios jurídicos que lo redactaron para servir a los intereses de quienes los contratan”.















