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CAME rechaza la reforma tributaria del FMI por atentar contra la producción y el trabajador

  • hace 2 horas
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El gobierno aceptaría la ampliación de la base del Impuesto a las Ganancias para trabajadores, la extensión del IVA a bienes y servicios actualmente exentos y modificaciones en el régimen del Monotributo.

 


Sin mucho esfuerzo, el FMI exige a la extrema derecha gobernante que eche mano a una reforma tributaria que, al decir de especialistas, agravará aún más al sector productivo nacional, al mundo del trabajo y al ciudadano de a pie. En esta sintonía crítica se ubica la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) que cargó contra la intentona del Fondo Monetario Internacional.


Según la entidad empresaria, las propuestas del organismo internacional, aceptadas por el gobierno que regentea Milei y su socios del PRO y la UCR, apuntan a ampliar la carga fiscal sobre trabajadores, pequeños contribuyentes y consumidores, sin abordar los "problemas estructurales que afectan la competitividad del sector productivo".


El punto central que merece objeciones de un variopinto sector del mundo industrial, comercial y sindical y de economías regionales es el modelo ideológico que está en marcha basado en la fallida “teoría del derrame”. Privilegia a ricos, a un selecto grupo de grandes empresas multinacionales, al sector financiero, al bancario, y agroexportador y también al mundo extractivista. Caen en desgracias, son víctimas el ciudadano de a pie, las PyMes locales, los productores regionales, profesionales de la salud y la educación. Y todo el andamiaje de educación pública.


Entre las medidas sugeridas por el FMI se encuentran la ampliación de la base del Impuesto a las Ganancias para trabajadores, la extensión del IVA a bienes y servicios actualmente exentos y modificaciones en el régimen del Monotributo. Para CAME, estas iniciativas tienen un carácter regresivo porque afecta directamente el poder adquisitivo y el consumo interno.


“Estas propuestas tienen un denominador común: recaen sobre los asalariados, los pequeños contribuyentes y el consumo doméstico“, observó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), desde donde consideraron que “son reformas regresivas que reducen el poder adquisitivo de los trabajadores y encarecen la formalidad para los sectores de menores ingresos, sin tocar ninguno de los impuestos distorsivos estructurales que verdaderamente frenan la inversión, la producción y el empleo formal en la Argentina”.


CAME evaluó y así lo expresó a través de un comunicado al cual tuvo acceso Lo Nuestro, que el sistema tributario subnacional argentino se caracteriza por una superposición de gravámenes -el IIBB provincial y las tasas que deberían ser retributivas de servicios municipales- que en conjunto representan entre el 2% y el 6% de las ventas brutas de una empresa, con independencia de su rentabilidad. A diferencia del Impuesto a las Ganancias, que grava utilidades reales, el IIBB es un impuesto en cascada que se aplica en cada etapa de la cadena productiva, acumulando su efecto distorsivo a lo largo de todo el proceso de producción y comercialización.

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