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¿Y si Messi dice ser peronista?

Así como en el mundial del 86 Diego Maradona fue duramente criticado por un sector colonizado culturalmente que le objetaba el gol con la mano a los ingleses, la historia vuelve a repetirse con lo dicho por Messi a un jugador holandés: “¿Qué mirá bobo?” y el “Andá p´allá bobo”.


Por: Fernando Gañete Blasco.- La Selección argentina disputará una nueva final de un Mundial de fútbol. La sexta, en las que tres se perdieron (1930, 1990, 2014) y dos se ganaron (1978 y 1986). Sobre más de 200 federaciones afiliadas a FIFA, menos del 1% llega a esta instancia y nuestro país una vez más está en esa élite. Suficiente para sentir orgullo, pero excelente oportunidad para ilusionarse con ganar la tercera, parafraseando al hit de los argentinos en Qatar 2022.


Son momentos donde, además de gozar y hablar de lo hecho por los muchachos de Scaloni, se buscan similitudes con el Mundial ´86, para aferrarse a la última Copa obtenida, para que Messi pueda conquistarla como lo hizo Maradona.


Existió una coincidencia que trasciende lo futbolístico y que no fue muy mencionada. Fue en los cuartos de final. En el ´86 fue contra Inglaterra, en Qatar frente a Países Bajos. La coincidencia fue la crítica a sus máximos ídolos. A Maradona, un sector de la prensa, con Bernardo Neustadt a la cabeza, decían sentirse avergonzados por haber hecho trampa por el gol con la mano. En esta oportunidad un sector de la prensa lo criticó a Messi por “ser vulgar” al tener una actitud “Maradoniana”. Más allá de las frases que ya patentó con el “¿Qué mirá bobo?” y el “Andá p´allá bobo”, el capitán le respondió al DT Louis Van Gaal por las críticas previas y defendió a tantos otros futbolistas argentinos que fueron descalificados por el técnico como Di María o Riquelme. Así Messi le hizo el famoso “Topo Gigio” que Román le supo hacer a Mauricio Macri. En ambos casos esos periodistas se preguntaban “¿Qué imagen damos al mundo?”. Muchos de ellos no se cuestionaron lo mismo, ni declamaron crítica alguna cuando los gobernantes de facto cometían delitos de lesa humanidad y se transformaban en cómplices de dicha dictadura cívico-militar.


Otra coincidencia es que el DT argentino del ´86, Carlos Bilardo, fue vituperado antes de emprender la aventura a México. A Scaloni al asumir le llovieron las desaprobaciones al hacerse cargo del equipo.


¿Qué lleva a determinados comunicadores a tener esa actitud? Pareciera que -más allá del fútbol- algunos sectores no quisieran la alegría popular. Esos mismos que tratan a los argentinos de fracasados, o que dicen que es un pueblo de mierda o los que se la pasan diciendo que es un país de mierda. A veces pareciera que buscan bajar la autoestima del pueblo como el abusador que necesita disminuir el autoestima de su víctima para cometer el delito y que el damnificado o damnificada no se defienda porque siente culpa y considera que es merecedor de la tiranía. Detestan la alegría de la gente, porque a una sociedad feliz es más difícil bajarle la autoestima. Mucho más si un equipo demuestra que un trabajo colectivo puede lograr la victoria.


Esos mismos comunicadores -con el aval de los dueños de esos medios- se ocuparon de destruir la imagen de Maradona cuando el astro, ya fuera de la cancha, comenzó a defender a los más vulnerables, promovía la justicia social y cuestionaba a los poderes económicos abusivos. No lo dejaron en paz ni con su vida privada. Muy por el contrario, se ponían en el púlpito de la moral para condenar a quien tantas alegrías le había dado al pueblo en la cancha de fútbol y con su compromiso social, más allá de los errores que pudiera cometer en su vida, sin contemplar sus orígenes, ni el acoso que sufría permanentemente. Su pecado era velar por la alegría popular y se lo hicieron pagar hasta el último día. Una vez fallecido, se hicieron los misericordiosos.


Quieren ídolos sin compromiso, o que el compromiso sea el que los poderes indican. Así como ya le avisaron a Messi que quieren un ídolo impoluto y sin ideologías tras el partido frente a Países Bajos. Pese a que son los mismos que lo hicieron renunciar a la selección en 2016 luego de la infinidad de críticas recibidas. Son los que decían que Messi le daba alegrías sólo a los catalanes. Hoy muchos dicen que les gustaría que Argentina sea campeón Mundial, por el equipo y por Messi, porque se lo merece.


Esos que critican a la Selección argentina en la previa, se suben al podio si el equipo se consagra campeón. Sucedió en 1986, quizá vuelva a pasar ahora repitiendo una coincidencia más. ¿Pero qué sería de la vida de Lionel Messi si al retirarse del fútbol declarase que es peronista y tomara un compromiso social? ¿Habría una coincidencia más con Maradona?




 

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