top of page

¿Unidad o amontonamiento?: el dilema del peronismo frente al desconcierto de una Casa Rosada cooptada por la corrupción

  • 24 mar
  • 4 Min. de lectura

La dirigencia se amontona en búsqueda de la unidad y la ultraderecha se inquieta. "Hay que convocar a todos los que tengan como límite a Milei y sus nefastas políticas de ajuste", razonan no pocos dirigentes.


Foto Archivo


En Casa Rosada prima la preocupación y desorientación en todos los rincones y despachos. No es para menos. A las denuncias de corrupción que tienen al presidente y a su hermana y a varios ministros en la mira judicial, se añade una crisis socio-económica que se ve reflejada en la escalada inflacionaria, el incremento de la desocupación (7,5%), poco más del 30 % en dos años, y el cierre masivo de empresas. Sobre llovido mojado, leen los libertarios. Los muchachos peronistas intuyen triunfo electoral en 2027 y en este sentido dieron el primer paso: amontonarse, juntar la mayor cantidad de masa crítica.

“A estos se les gana a partir de que las heladeras continúen vacías y de nuestra capacidad para entender que si nos unimos y convocamos a los que aún pensando distinto tienen a Milei como límite”, comentaba una diputada nacional, de trato fluido con Cristina y Sergio Massa.


La primera impresión que causó la reunión del diputado Miguel Pichetto con la presidenta del PJ nacional, Cristina Fernández de Kirchner, fue: “esto es un amontonamiento, suena a mucho”.


Un amontonamiento, al decir de no pocos peronistas, que termina mezclando el mazo con personajes como el de Cristina Fernández con el diputado Miguel Ángel Pichetto y a éste con Guillermo Moreno y el intendente de Merlo, Gustavo “TanoMenéndez, y su par de Malvinas Argentinas, Leo Nardini. Mezclados para jugar la misma partida.


Mientras este tipo de encuentros, e incipiente atisbo de construcción política, ganaba espacio e inquietaba subjetividades en las filas del peronismo, generando no pocos interrogantes, Axel Kicillof, de algún modo, institucionalizaba su candidatura. Lo hizo lanzando los denominados Centros de Estudios Derechos al Futuro.


Paralelamente, el senador nacional por la provincia de Buenos Aires, Eduardo “Wado” de Pedro, a quien se le factura “poco compromiso” con los reclamos que realiza el gobernador al gobierno de Milei que le adeuda a la provincia 16 billones de pesos, estuvo reunido con gobernadores, entre ellos Ricardo Quintela. Un gobernador, vale recordar, que tuvo la intención de enfrentar -en internas democráticas- a Cristina en lo que respecta a la presidencia del PJ nacional. La conducción partidaria terminó definiéndose en una mesa chica, nada de internas. Quintela, mientras intentaba disputar la presidencia, cabe recordar, tuvo el acompañamiento de Kicillof, tema que molestó a La Cámpora que responde a la expresidenta.


Mientras la destrucción de la producción y el trabajo avanza a pasos agigantados al calor del modelo que regentea Milei junto a sus socios del PRO y la UCR, y no pocas manos de legisladores peronistas, Victoria Tolosa Paz, Miguel Ángel Pichetto y Guillermo Michel, hombre que responde a Sergio Massa, convergían en Expoagro. Hicieron todos los deberes para mostrarse reunidos y sonrientes. Una nueva muestra que “existe vocación de unidad”, deslizó Michel.


A estos primeros e incipientes pasos de amontonamiento peronista que comienzan a asomar en el horizonte ante la mirada azorada de dirigentes regionales y distritales, y de una militancia que observa desorientada ciertos acercamientos, los gobernadores peronistas, muchos de ellos alineados con los pedidos y extorsiones de Casa Rosada, ven con empatía armar un gran frente electoral que ponga freno a la ultraderecha autoritaria y destructiva. En esta línea se ubica, entre otros, el cordobés Martín Llaryora.


Si Cristina se reúne con Pichetto y emite un mensaje de que “si queremos ganar hay que tragar saliva y dar vuelta la página” -algo parecido a lo que hace Lula en Brasil, sólo que él es el gran conductor, como lo fue Perón en su momento- y manda a su alfil, Wado de Pedro, a recuperar el diálogo con Quintela con el objeto, seguramente, de juntar a otros gobernadores peronistas que acompañaron no pocas leyes libertarias, y Axel Kicillof sale a caminar el país, y Sergio Massa motoriza a su gente, es evidente que esta primera fase -la del amontonamiento- con miras a dar fuerza a un gran frente electoral promete ser auspiciosa.


Los ADN peronistas tienen la particularidad de actuar cuando el cuerpo y la razón intuyen que la victoria es factible. Son como esos ríos que descienden de lo más alto de la montaña, arrasando y trayendo todo lo que encuentra en el camino hasta llegar a la desembocadura. La salida a ese ancho mar termina siendo ordenada por imperio de la naturaleza o bien la inteligencia humana.


No en vano, analistas y sociólogos interpretan que el paso siguiente debería ser buscar la unidad detrás de ejes claros y concretos que logren seducir, en primer término, al peronista, al votante que acompañó en las últimas elecciones a Fuerza Patria. El paso siguiente, dicen, es llegar a buena parte de ese electorado que votó por La Libertad Avanza. Una buena porción de éstos, hoy está desencantada con la realidad, se sienten defraudados por los resultados del gobierno. Sin embargo, todavía no ve no encuentra en la dirigencia peronista a ese capitán o nave que lo lleve a un destino esperanzador y superador de la “miseria asegurada” que le ofrece el oficialismo nacional.


Si la dirigencia peronista logra superar la etapa del amontonamiento (y del personalismo) y logra presentar propuestas claras y esperanzadoras y, sobre todo, que sean tomadas por un sector del electorado (a convencer) como posible de concretar, tal vez los Pichetto, los Emilio Monzó, libertarios como el diputado provincial Carlos Kickuchi, radicales como Federico Storani, Luis Cáceres, Juan Manuel Cassella, Ricardo Alfonsín o Martín Lousteau y hasta algunos enrolados en la izquierda terminen siendo parte de un gran contrato social democrático que ponga límites a la ultraderecha gobernante. No muy distinto a lo que se materializa en algunos otros países donde las derechas extremas, violentas y autoritarias, amenazan la vida democrática y destruyen salarios y empresas en nombre de una falsa libertad, mientras unos pocos gozan de los privilegios que les ofrece el neoliberalismo.

Comentarios


250x300.gif
Flayer Karem BANNER.jpg
con li BANNER.jpg

Presentado por

Logo Tobel -blanco.png
bottom of page