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Tiburones y gorilas hambrientos huelen la inercia del gobierno nacional

Todo indica que con voluntarismo no se gobierna frente a semejante fauna. La historia, nacional e internacional así lo demuestra


A poco más de tres semanas de la irresponsable renunciar -por la manera en que lo hizo- del ministro Martín Guzmán, aún no se conocen medidas concretas y claras que mitiguen y enfrenten ,contundentemente, la voracidad empresarial y la actitud desestabilizadora y golpista de sectores mediáticos y de la derecha. Es evidente que, ante los ojos de la realidad nacional, la inercia del gobierno de Frente de Todos es elocuente. Ni hablar de los ministros, en su amplia mayoría a excepción de dos o tres, que ocultos detrás de los escritorios que parecen actuar a la espera de vaya a saber qué orden. Ministros que no se atreven a ejecutar políticas.


Frente a este panorama, no ya tan sólo tiburones sino gorilas hambrientos acodados de un lado del mostrador y con el afán de quedarse con el control de los dos sectores, hacen todas las trapisondas que tiene al alcance de las manos. Escudados detrás de los mercados, de medios de comunicación, y estructuras políticas, hacer lo que saben hacer: sacar ventajas de la debilidad ajena. Nada nuevo bajo el sol.


El problema es que mientras el gobierno nacional habla, dice y anticipa lo que nunca termina por concretar, estos “lobos de la citi porteña” sacan ventajas en desmedro de las mayorías.


Si bien el triunvirato que conduce el Frente de Todos –Cristina Kirchner, Sergio Massa y Alberto Fernández- han retomado las reuniones de trabajo que no se observaba hace tiempo, en particular entre el presidente y la vice, todavía no se ven medidas concretas que mitigue la incertidumbre y tienda a ponerle limite a la escalada inflacionaria impulsada por un puñado de empresarios. Escalada que, finalmente, termina descendiendo al almacén de barrio que no le queda otra que resguardarse de los aumentos aumentando.

Paralelamente, los eternos llorones agroexpostadores pisan liquidaciones de venta a la espera de una devaluación, o más ventajas impositivas. Son los que cuando llueve o hay sequía el Estado lo salva, o lo subsidia. Con sólo pensar que en estos momentos, en que toda la región del AMBA la copiosa lluvia esmerila esperanzas y hogares, y nadie los salva, no es complejo imaginar por qué es imperioso que se produzcan anuncios o muestra de unidad y acciones concretas por parte del gobierno Frente de Todos.


El sábado Cristina y Alberto perdieron una oportunidad para mostrarse juntos al momento de compartir un almuerzo de trabajo. Una foto de ellos caminando por la Quinta de Olivos hubiera sido un muy buen mensaje. Para dentro de la tropa del FdT que espera certezas y directivas, y el resto de los actores de la población que no llega a fin de mes. Foto que también estaría destinada a "los mercados"


No pocos indicadores oficiales (INDEC) y privados (UIA, CAC; ACIARA, por caso) dan cuenta de una Argentina con capacidad productiva por arriba del 75%, cifra record de los últimos 7 años, de una adecuada baja del desempleo, de altos niveles de exportaciones. Es decir, el problema en Argentina no es de caja. El país produce y genera tanto que se da el lujo de que un puñado de delincuentes deposite cerca de 350 mil millones de dólares en guaridas fiscales sin pasar previamente por la AFIP. Tema sabido, estudiado, chequedo y, sin embargo, nada se hace para cambiar esta situación. De algún modo, el Estado se convierte en cómplice de estas maniobras, sea por ineficiencia administrativa o por falta de decisión política. Lo propio transcurre con los cereales: la denuncias de evasión se acumulan ante las narices de cada gobierno de turno. Cierto es que muchas de estas maniobras de elusión impositiva cuenta con respaldo legal. Leyes tributarias (de la dictadura) y facilidades bancarias que permiten lo que se llama la fuga de capitales.


Con solo denunciar o cuestionar este tipo de maniobras no alcanza. Si el gobierno del Frente de Todos (el triunvirato) no pone lo que hay que poner sobre la mesa de decisiones, no será el fracaso de un gobierno. Será el triunfo de un sector de la política que habrá impuesto su modelo, el de los mercados, el neoliberal.

Pensar que por estas horas la Francia ultra conservadora de Macrom nacionalizó el sistema de energía eléctrica con el objeto de poner limite a la renta inesperada de empresarios, no es complejo determinar que la política tiene un sentido de practicidad si de solucionar problemas se trata. No se trata en destruir empresas, dañar rentabilidad, solo de que ordenar estas alquimias económicas con el objeto de mejora la vida de la comunidad. Claro, el primer paso es ordenan la política, interna, la del triunvirato del FdT.

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