Teresa García presidirá el bloque de senadores, ¿se acaban los entuertos macristas?

En la legislatura provincial el Frente de Todos recupera la mayoría que le permitirá abordar leyes y proyectos que hoy son “trabados" por Juntos por el Cambio.


Luego de años de ser minoría y padecer la “obstrucción y necedad macrista”, el Frente de Todos recupera el control del senado de la provincia de Buenos Aires. De este modo, y al decir del gobernador Kicillof, la oposición “no podrá trabarnos proyectos”. El frente del bloque estará, la hoy electa, senadora provincial María Teresa “la Tere” García. La dirigenta, ante todo una “militante peronista” como gusta definirse, viene transitando la política nacional y provincial durante los últimos 35 años con una intensidad institucional relevante que le valió el respeto de propios y ajenos. En sus manos estará articular las pretensiones del oficialismo provincial y atender las estocadas del bloque de Juntos por el Cambio.


A partir del 10 del corriente, cuando asuman las nuevas bancas, los bloques quedaran con 23 senadores para el Frente de Todos y el mismo número para Juntos por el Cambio. En caso de empate, deberá lidiar la vicegobernadora, la peronista Verónica Magario.

Teresa García, cabe recordar, estuvo al frente del Ministerio de Gobierno de Kickillof hasta que las PASO marcó una nueva agenda institucional para el gobernador. En acuerdo con La Campora, sectores del PJ, pero sobre todo de intendentes peronistas, Kicillof introdujo un cambio en su gabinete; no se descarta nuevos cambios y la creación de nuevos ministerios. Asumió, en 2019, con un gabinete de funcionarios sumamente capaces, en su gran mayoría sin territorialidad, sin barros en los pies, y escasa cintura política. A excepción de la sanisidrense García, quien debía hacer malabares para articular y coordinar con intendentes y legisladores, al resto de la estructura del gobernador “le faltaba militancia, territorio” según definía un intendente del FdT de la 1ª Sección Electoral.


La llegada de los intendentes Martín Insaurralde y Leonardo Nardini, sumado a que “La Tere” estará piloteando en el senado, podría darle al gobernador esa cuota de dinamismo que toda política institucional requiere. Más aún cuando los usos y costumbres políticas que se practican, en este caso en la provincia, desde 1983, como es el toma y daca entre oficialismo y oposición, Kicillof pretende desterrarlo.


Si la oposición en esto años puso “palos en la rueda y obstaculizaba proyectos” en el senado, se debía a que los legisladores de Juntos por el Cambio, a exigencia de Vidal, reclamaban cargos y salarios para su tropa. Cuestión que Kicillof se negaba a negociar. “Si el proyecto es útil y conveniente para la población, que lo voten, que no pidan cargos a cambio”, argumentó en más de una ocasión el mandatario provincial. Sabido es que el obstruccionismo de los senadores macristas tenía, entre otras razones, la negativa del gobernador en entregar cargos en el directorio de Banco Provincia a cambio de que le votaran proyectos esénciales. Dentro de esta saga, el oficialismo pretendía recuperar la independencia del sector judicial, donde Juntos armó, coronó una estructura de militantes macristas con el objeto de evitar que se investigue posibles hechos de corrupción sucedida durante el gobierno de Macri y Vidal.

Queda claro que no discuten, no debaten política. La derecha enquistada en Juntos, por lo visto, prefieren ir por los entuertos antes que por las convicciones.


“Basta de palos en la rueda en el Senado. Llevamos dos años donde (este distrito), con la minoría, se nos trababan los proyectos. Les garantizo que vamos a usar esta nueva mayoría para que estos proyectos le cambien la vida a los bonaerenses” dijo Kicillof luego de los resultados del domingo 14 de noviembre que le dará oxígeno en el senado provincial


Por otro lado, en la Cámara de Diputados se renuevan 46 de las 92 bancas, donde Juntos tendrá 43 diputados y el Frente de Todos 42, aunque cuenta con dos aliados (FE y 17 de Noviembre), lo que se significa que se impondría en una votación con 44 bancas. De esa forma, si bien el oficialismo perdió un par de legisladores en la Cámara baja, conservará la primera minoría a la hora de votar leyes, que obtuvo hasta ahora.


Por su lado, Avanza Libertad sumó tres candidatos propios, mientras que el Frente de Izquierda sumó dos. En este caso, cinco diputados tendrán el rol clave de jugar por afuera de los bloques mayoritarios, dado que podrían bloquear el quórum.