Récord histórico de Milei a partir de dañar a la clase media
Es el primer presidente, el primer gobierno de la historia que eliminó la obra pública afectando a millones de personas. Según el Banco Mundial, la clase media creció, seriamente, bajo gobiernos populares, democráticos.

Imagen realizada con IA
Datos oficiales del Indec, al igual que de cámaras empresarias, sindicales y productivas, coinciden en que la falta de obra pública es una de las políticas más desacertadas del gobierno de Milei. La que más daño ocasiona a la clase media. Entendida ésta como aquel segmento que alberga a las Pymes nacionales que generan, vale referir, el 70% del empleo. La clase media también la integra el comercio barrial -cerca de 300.000 locales en todo el país-, al productor de economías regionales, al que trabaja, estudia, investiga, educa, cura, vela por la seguridad de la población y a millones de jubilados que también son víctimas del modelo libertario.
El gobierno que regentea Milei es el primer gobierno de la historia nacional en no realizar obras públicas. Obras que, de manera directo o indirecta, mejorarían la vida de la gente, de comunidades enteras. Sin embargo, el gobierno se enorgullece de destruir al Estado, lo que incluye a la obra pública. Es el propio presidente quien se ufana permanentemente de haber eliminado la obra pública.
Lo único que realiza en materia de obras públicas son trabajos de mantenimiento. Mínimos, por cierto. En este nicho se ubican los trabajos en vías férreas que, tras dos años sin mantenimiento por parte del gobierno, la justicia los intimó a ejecutarlas.
Un dato objetivo es que la inversión en infraestructura, que promediaba el 7,5% del gasto primario entre 2021 y 2023, se redujo drásticamente a un piso histórico cercano al 0,4% del PBI bajo el gobierno de la extrema derecha que enarbola el primer mandatario.
Otro dato claro de cómo afecta a la clase media lo dio oportunamente la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO). En este sentido, advirtió que la actividad se desplomó un 25%, destruyendo de forma directa unos 120.000 puestos de trabajo y asestando un golpe letal al comercio barrial y al empleo indirecto.
La eliminación de la obra pública también afecta a millones de hogares que, por caso, no logran acceder al tendido de agua corriente. Tampoco de gas natural.
Otros sectores seriamente afectados son los productores de economías regionales. A la apertura indiscriminada de importaciones -el mundo protege, cierra sus fronteras, cuida a su industria- dispuesta por el gobierno que ocasionó el cierre de más de 34.000 Pymes y 18.000 comercios barriales, productores y empresarios locales se suman al total estado de ruina en que se encuentran las rutas nacionales. Rutas destruidas por la nula manutención -más de dos años sin ésta- que ha potenciado los accidentes y muertes en las rutas. También afecta a la normal circulación, lo que lleva a demoras en las entregas y daños sobre camiones.
Sólo en provincia de Buenos Aires, el gobierno nacional debería haber enviado, al menos, el 20% de lo recaudado por coparticipación en concepto de impuestos y obras. No lo hizo. Le debe a los bonaerenses, a esa clase media que espera el agua en su puerta o que la ruta esté en buen estado para poder sacar la mercadería en tiempo y forma y sin riesgo de vida, 21 billones de pesos.
“Es fundamental que tengamos un plan que permita una Argentina más integrada y una Argentina más federal. Y hoy estamos sufriendo todos, la interrupción de toda la obra pública desde el nivel nacional", dijo Kicillof en la 2.ª Cumbre Federal de Logística, organizada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Posturas similares brindaron gobernadores de otras provincias. En CABA también la ausencia de obras públicas por parte del gobierno nacional es alarmante. Esto se ve reflejado en que bajo la gestión de Milei y sus socios del PRO y la UCR no se puso un metro de caño de agua potable en zonas vitales.

Empresarios, productores, trabajadores, dirigentes políticos y sindicales, al igual que la Iglesia coinciden en que el modelo libertario es la razón de la crisis y daños que tanto afectan a la clase media, que representa poco más del 45% de la población. Un sector claramente desatendido por el oficialismo y una oposición que no logra articular políticas esperanzadoras para este sector. Cierto es que cuando lo intenta, por caso, legislar para buscar soluciones a los 6 millones de morosos, el gobierno compra voluntades en el Congreso.
Según informes del Banco Mundial -que no puede ser tildado de peronista o comunista como gusta denostar el presidente cuando no encuentra argumentos a sus mentiras-, Argentina duplicó el tamaño de su clase media entre 2003 y 2009, pasando de 9,3 millones a 18,6 millones de personas.
A lo largo de la historia nacional fueron con los denominados gobiernos populares donde más creció la clase media: la producción y el trabajo. Sin embargo, bajo regímenes dictatoriales o gobiernos de derecha (Macri, Milei) la clase media perdió ingresos. Con estos gobiernos basta analizar datos oficiales y de universidades públicas para corroborar que la clase media se vio empobrecida.
Cada Pyme, cada comercio, cada productor de economía regional que sale del circuito comercial deja a millones de personas afectadas. Esto está sucediendo en estos momentos en el país. Se disparó la pobreza, el desempleo y el cierre de empresas no cesa. El modelo libertario privilegia a multinacionales y a los ricos. La riqueza queda en manos de pocos.















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