Quién se anima a romper los huevos

El Frente de Todos se encuentra en un punto de inflexión, con cruces internos y varios funcionarios y funcionarias que no funcionan, en "etapa reproductiva" mientras que la derecha de Juntos y de Avanza Libertad se muestra errática, dividida y sin quién la conduzca; pero con buena fuerza electoral


Por: Tano Armaleo.- A diferencia de otras estructuras políticas, la coalición gobernante (Frente de Todos), para ser más preciso el peronismo que constituye la mayoría, no se anda con vueltas a la hora de marcar diferencias y criterios dispares en temas centrales. Así lo dejaron en claro al momento de votar el acuerdo con el FMI relacionado a la pesada deuda contraída por Mauricio Macri que, se supo a posteriori, fue otorgado de “manera irregular” y al sólo efecto de “fugar dinero”. Desde la derecha, aquella que reivindica Juntos, al igual que los antisistema -Avanza Libertad-, la crisis interna se volvió a poner de manifiesto en aquella instancia legislativa.


Resultó natural que el Frente mostrara criterios dispares sobre un tema tan delicado y trascendental como fue el mencionado acuerdo sellado con el FMI. El trípode en el que se sostiene el FdT no es una estructura monolítica en cuanto a pensamiento ideológico y construcción política se refiere, y tampoco tienen una conducción centralizada, por lo tanto, las diferencias parecen ser la resultante de dicha alquimia.


Si bien todos tienen terminal en las “20 verdades peronistas”, no todos y todas lo analizan con los mismos lentes, léase Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Massa, respectivamente. Y en realdiad, esto puede ser una gran virtud si la supieran explotar y transmitírselo al electorado, a la militancia que por estas horas se ve desorientada.


Tras la votación en el Congreso, el presidente confesaba a un importante dirigente gremial, esos que tienen capacidad de movilizar e inquietar el poder económico, que el voto del sector kirchnerista fue una “canallada”. Queda en claro que el diálogo entre Alberto Fernández y Cristina está roto. Así lo ratificó, en gran medida, la vicepresidenta al momento de compartir con Sergio Massa el acto por los 40 años de la guerra en las Islas Malvinas.

Y nada, por el momento, indica que ambos dirigentes se muestren predispuestos a ceder en sus lógicas posturas. Uno es el presidente y como tal define, y Cristina tiene liderazgo y además es poseedora de un interesante caudal de votos que si bien no le otorga triunfo en las urnas, le garantiza una importante cuota de poder. En el medio se ubica un Sergio Massa liderando el Frente Renovador y construyendo alquimias con miras a una candidatura presidencial.


No son pocos los dirigentes que consideran que el desafío del Frente de Todos, no solo se centraen “dar cabida a todas aquellas propuestas por la cual logró desplazar al macrismo del poder institucional”. “Tiene el compromiso de garantizar que el espacio se mantenga unido” , argumentan. Cosa que así parece suceder. “Acá nadie se va de un espacio que creamos nosotros”, dijo de manera taxativa y desafiante el ministro Andrés Larroque dejando en claro que el peso del FdT parte de los ladrillos que puso el kirchnerismo. Quienes conocen la lógica del peronismo y los pliegues del Frente de Todos, descartan una fractura. "Los peronista cuando nos peleamos, nos reproducimos”, razonaban en las cercanías de Máximo Kirchner quien tiene con Sergio Massa un entendimiento especial.

A diferencia de la derecha, en el Frente de Todos nadie deja el barco. A pesar de las claras diferencias hechas públicas, y en el recinto, el Frente continúa de pie y sin dejar posiciones institucionales.


La contracara la construye la derecha que enarbola Juntos que aún no encuentra rumbo y quién lo lidere. Sobran caciques. Tanto que las elecciones del año pasado marcaron el inicio de la fuga de “cerebros” que comulgaban y votaban mansamente por Juntos. Así surgió Avanza Libertad (Espert y Milei) que terminó obteniendo resultados inesperados. Y todo indica que podría mejorar la marca electoral en el 2023.


Al respecto, mo son pocos los análisis y estudios que señalan que buena parte del electorado de Juntos estaría migrando hacia la derecha antisistema; seriamente peligrosa para el sistema institucional del país. De consolidarse el voto de la ultra derecha, el Frente de Todos podría verse beneficiado en las urnas. Siempre y cuando tenga garantizada la primera vuelta; cosa que así pareciera suceder en el 2023.


Foto: Juntos cada vez más divididos


Quien parece comprender el riesgo que implica Avanza Libertad, más particularmente la figura del extraño y contradictorio Milei, es Horacio Larreta. Por lo bajo se queja de que “medios que nosotros bancamos con pautas publicitarias invitan a Milei al piso, el tipo pesca en la misma laguna que nosotros venimos cuidado desde hace años y encima le damos aire”. Mientras tanto, la ex Montonera de Barrio Norte, Patricia Bullrich coquetea con Milei. Paralelamente Mauricio Macri mastica bronca por la fallida participación en el mundial de bridge, cosa que no le impide meter mano en la interna del PRO con el afán de jugar en el 2023, y en el peor de los casos, volver a digitar a los y las candidatas.

Al radicalismo, socio minoritario de Juntos, no le va mejor que al PRO. La conducción de la UCR, que hoy recae en el gobernador Gerardo Morales, no logra marcar agenda política. Mucho menos disciplinar a los rebeldes de La Biela, Martín Lousteau. Junto a Martín Tetaz, Emiliano Yakovity por caso, que disputa poder desde el espacio Evolución.

La división en Juntos se plasma en el Congreso de la nación. Tan compleja es la unidad y vivir en armonía que Juntos tiene 10 bloques. No logran tener un presidente de bloque que los represente.


En medio de estas contradicciones y sin un liderazgo claro, la diputada del Parlasur, la sanfernandina María Luisa Storani acaba de pedir la expulsión del prófugo Simón “Pepín” Rodríguez de dicho ámbito parlamentario. El macrista prófugo, cabe recordar, es señalado y acusado judicialmente de ser artífice de la denominada Mesa Judicial encargada, durante el anterior gobierno, de inventar causas judiciales contra opositores; además de espiarlos ilegalmente.


En el medio de tanto internismo, hay una población que reclama un cambio estructural, serio y profundo. Más aún en un país inmensamente rico donde sobran dólares, legales y fugados, mientras un 40% de la población vive en la pobreza y la distribución de la riqueza como la participación en las ganancias (tal cual reza la Constitución Nacional) sigue distante para los trabajadores.

Si gobernar es tomar decisiones, y lógicamente incomodar a gente que disfruta del confort mal habido en la mayoría de los casos, habría que preguntarse si no ha llegado la hora de romper más huevos para hacer una gran tortilla a fin de garantizar que en la mesa de los argentinos no falte el pan. Caso contrario, el FdT seguirá administrando y no gobernando. Sobre estas cuestiones, Juntos no duda, gobierna metiendo cambios estructurales, lo demostró. Claro, gobierna y juega a favor de los que más tienen y en desmedro de la población e intereses del país.


Es cierto que hay funcionario y funcionarias que no funcionan. Juan Cabandie, Victoria Donda, Martín Soria, Eduardo “Wado” de Pedro, Claudio Moroni, Matías Kulffas y el propio Juan Manzur, Emilio Persico, “Chino” Navarro, son los que mayormente reciben las críticas. Llegaron al gobierno, por lo visto, sin las tareas realizadas: ningún sorprendió desde la creatividad y en el mundo de las ideas. Si la única verdad es la realidad, la realidad está en las calles. Muchos de los funcionarios (y ex), se han convertido en relatores de la realidad. Sin embargo, ninguno se anima a romper un huevo para hacer la tortilla.