Otra dura represión a jubilados y discapacitados mientras la dirigencia duerme le siesta
- Editorial Tobel
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Descargada por uniformados sobre pacíficos manifestantes que reclaman en Plaza Congreso.

El polícia termina empujando sin mediar palabra a la persona que se desplaza con muletas
Una incomprensible y durísima represión descargó la Policía de la Ciudad sobre un puñado de jubilados y discapacitados que reclamaba, al igual que todos los miércoles, en la Plaza de los dos Congresos.
Nuevamente, palos y gases disparados por uniformados (más de 600 fuertemente armados) intentaron “disciplinar” a no más de 200 jubilados y discapacitados. Fueron uniformados de la Ciudad quienes reaccionaron con violencia sobre la gente. Lo que no dejó de llamar la atención ya que esto era "patrimonio" del gobierno nacional.
La represión por parte de uniformados de CABA fue tan violenta que una persona con muletas fue derribada sin mediar palabra: la ley de la fuerza se impuso sobre el individuo que se desplazaba en muleta.
De este modo, los cientos de millones de pesos que malgasta el gobierno para reprimir con palos y gases descargados a pacíficos manifestantes volvió a poner de relieve que la violencia institucional intenta, además de disciplinar, distraer la atención social mientras el deterioro económico es una realidad irrefutable.

Nicoás de Caño acompañando el reclamo de jubilados
Al igual que en otras marchas, la ausencia de dirigentes opositores es notoria. A excepción de la izquierda, la oposición duerme la siesta.















