No son los narcos, es la avaricia y el modelo de los ricos que los mata

Vendieron cocaína adulterada causando la muerte, por ahora, de 20 personas

Foto servicio Telam


Es el conurbano, más precisamente el municipio de Tres de Febrero, Loma hermosa (barrio puerta 8), donde se vendió cocaína adulterada causando la muerte de más de 10 personas y decenas de internados. También podría haber ser sido un barrio de la CABA, del gran Rosario, o cualquier punto del país. No hace a la cuestión de fondo.

Puerta 8 es uno de esos barrios que muestra el rostro de una pobreza estructural que padece el país, de manera exponencial, desde fines de los años 70 cuando la dictadura cívico- militar arrasó con todo y todos (hubo 30.000 desaparecidos) a los efectos de instaurar un modelo político. Modelo que luego fue replicado en los 90 y en gobierno reciente.

Esa pobreza estructural no supo, y no pudo, ser encauzada hacia una vida digna por el denominado progresismo, el peronismo. Tanto que hoy el país tiene un 40% de la población inmersa en pobreza extrema.

Aquel modelo que comienza a tomar fuerza y a dibujar las primeras líneas de un rostro dramático a partir de la dictadura se potencia en tiempos recientes. Un modelo que además de cerrar escuelas, destruir ministerios y desfinanciar obras públicas, dejó en la calle a cientos de miles de trabajadores, a 26 mil PyMes con las persianas bajas y una deuda descomunal imposible de pagar. El daño infligido no fue casual. Muy por el contrario. La intención, que en realidad viene de lo profundo de la historia, es la instalación de un modelo agroexportador y de especulación financiera que deja a millones fuera de sistema. Sin trabajo, y lo más dramático: sin horizonte, sin futuro, sin esperanza.


Cuando esto sucede, el consumo de drogas, las adicciones en la mayoría de los casos, puede actuar como falso puente de esperanza emocional. También suele ser una manera rápida para hacerse de unos pesos. También la de morir en el camino. O en manos de otros “transas” o vendedores que compiten por “el mercado”.


Con solo transitar algunos de los pasillos de barrios como Puerta 8, no es complejo imaginar que la venta de drogas puede ser un pasaje a la salvación económica. En realidad, nunca termina siéndolo. Hay que vivir en la desesperanza para saber los motivos porqué esos adictos llegan a esos escenarios extremos. Esos “transas” de drogas, vendedores barriales, en algunos casos llegan a escalas superiores, se convierten en narcos. Así y todo, nunca llega a disfrutar la vida junto a hijos, mucho menos a nietos.


A pesar que se mueven millones de dólares en todo el mundo por la venta de drogas, los adictos nunca dejan de ser las víctimas del sistema -no se los atiende-, mientras unos pocos terminan beneficiándose. En este último segmento se ubican bancos y financiera que lavan dinero de narcos.


¿Qué pasaría en un mundo si el consumo de estupefacientes no fuera motivo de persecución judicial y policial y, sí de un seguimiento médico estatal?; ¿Qué pasaría si en vez de insistir con un modelo de libre mercado que deja todo librado a la buena suerte de los dioses, y la avaricia de unos pocos no deja al garete a millones, si se recreara un modelo de fuerte cuño inclusivo? ; ¿Qué pasaría en un país inmensamente rico, donde el problema no es la falta de dinero sino que está en manos de unos pocos que prefieren evadir impuestos y llevarse ilegalmente dinero a guaridas fiscales (por esto motivo dejan de tributar más de 2200 millones de dólares al año), si la riqueza se distribuyera de manera justa y equitativa entre los que invierten y trabajan?. Tal vez, tal vez, esas personas afectadas por adicciones no se sientan en la necesidad de incursionar en la venta de drogas como único camino de una falsa salvación.