No se olviden de Cabezas, ni de las injusticias


A 25 años del brutal asesinato que sacudió a la población e intentó disciplinar al periodismo


Por: Fernando Gañete Blasco.- Hace 25 años asesinaron a un fotoperiodista. En uno de los crímenes más impactantes desde el regreso de la democracia. Un pueblo conmovido se movilizó para que el homicidio no quedará impune. Hoy ninguno de los responsables está en prisión, pero seguirá el grito de “Cabezas presente” para que nunca más se repita semejante aberración con ningún periodista.

Tuve oportunidad de compartir redacción y realizar algunos trabajos juntos con José Luis Cabezas para la revista Noticias en la década del 90. Además de ser un excelente profesional, era una formidable persona, gran compañero, de esos que siempre hacía sonreír a los demás, con una broma. Siempre se lo veía de buen humor a la hora de trabajar.


En los comienzos de 1997 en la temporada de verano de Editorial Perfil, José Luis iba a cubrir como reportero gráfico la costa, junto a Gabriel Michi, para la revista Noticias. Una noche, tras una fiesta de cumpleaños del empresario Andreani, le esperaría lo peor. Un grupo, comandado por el policía Prellezo lo esperaba para hacerle una emboscada. No pudo ser a la salida de la casa de Andreani, porque los vecinos al ver una situación confusa, llamaron a la policía, que nunca llegó (luego se sabría que había “zona liberada”). Entonces recurrieron a los empleados de seguridad de la casa de Andreani y les comentaron de un auto sospechoso que estaba parado con un grupo de hombres. Los de la seguridad de Andreani tuvieron una discusión con los hombres de ese auto, y estos se fueron. Se fueron hasta la vivienda de Cabezas en Pinamar, cuando José Luis llegó, lo metieron en el auto en el que llegó y se lo llevaron por una ruta que conduce a Madariaga, hasta el lugar donde luego encontraron el cuerpo calcinado de José Luis Cabezas.


El impacto fue inmediato. En ese entonces se barajaron infinidad de teorías, donde estaban involucradas la política (Menem era presidente y Duhalde gobernador, enfrentados entre ellos), intereses y hasta -cuando no- versiones policiales que intentaban desviar las miradas adjudicando móviles sentimentales o de deudas de la víctima.

La teoría más fuerte apuntaba al empresario Alfredo Yabrán, a quien no le gustaban los periodistas.


"Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la frente. Ni los servicios de inteligencia tienen una foto mía", era la frase que se le atribuía al dueño del emporio postal. El por entonces ministro de economía Domingo Cavallo había denunciado que Yabrán "lideraba una mafia enquistada en el poder", en una prolongada exposición ante la Cámara de Diputados. Lo cierto es que Yabrán quería mantener un perfil bajo. Noticias había publicado en tapa una foto del empresario con su mujer en la playa tomada por José Luis Cabezas. Y habría manifestado su enojo a su custodia y que en esa temporada quería que no hubiese prensa en su alrededor.


La causa cayó en el juzgado de Dolores a cargo de José Luis Macchi, que junto con los fiscales María Claudia Castro y Felipe Defelito realizaron un extraordinario trabajo. Las investigaciones concluyeron en lo que se dictaminó el 2 de febrero de 2000, en juicio oral y público, fueron condenados a prisión perpetua: Gragorio Ríos (jefe de la custodia del empresario Alfredo Yabrán) los cuatro integrantes de la banda "Los Horneros" de La Plata (Horacio Braga, José Auge, Sergio González y Héctor Retana), así como los policías de Pinamar (Sergio Camaratta, Aníbal Luna y Gustavo Prellezo).

En 1998 se habían encontrado pruebas que incriminaban a Yabrán como autor intelectual. Entonces el juzgado ordenó su detención, se escapó. A los pocos días, cercado por la policía, se mató. Nunca se pudo terminar de esclarecer si dio la orden porque como dice el colega Fernando Amato: Muerto el acusado se extinguió la causa en su contra. Porque a la Justicia no le interesa llegar a la verdad sino tan solo a la posibilidad de la condena. Y sin vida no hay condena. Pero tampoco verdad. Para muchos la mayor prueba fue la determinación que tomó uno de los empresarios más poderosos e influyentes de quitarse la vida antes de enfrentar a la justicia.

No faltaron los temores de que el asesinato, de haber pasado desapercibido, hubiera sido el comienzo de una forma de silenciar a la prensa. En esos años en Colombia y en otros países de la región habían asesinado a decenas de periodistas.

Lo cierto es que los ojos de Cabezas eran un sinónimo búsqueda de justicia y ponerle un límite a la prepotencia de algunos empresarios. José Luis no pudo volver a retratar ninguna imagen más.

Los padres de José Luis fallecieron entre la tristeza y la inquietud de conocer la verdad. Otros familiares se fueron del país y los autores del asesinato que están vivos están todos libres, más allá que la condena, en primera instancia haya sido cadena perpetua.

Es que la tan cuestionada justicia argentina, debido a la mala actitud de algunos magistrados hicieron que los camaristas de Casación bonaerense, Horacio Piombo y Benjamín Sal Llargués, les redujeran las penas de cadenas y reclusión perpetua impuestas a los asesinos a penas de entre 18 y 27 años de prisión para llegar a que hoy:

· Gustavo Prellezo, policía, (condenado a prisión perpetua) el 23 de septiembre de 2010 fue beneficiado con prisión domiciliaria por cuestiones de salud.

· Miguel Retana, condenado, enfermo de sida, murió en 2001.

· Sergio Camaratta, policía de Pinamar, condenado a prisión perpetua. Murió el 3 de abril de 2015 tras una larga enfermedad.

· Aníbal Luna, policía de Pinamar, condenado a prisión perpetua, fue liberado en septiembre de 2017.

· Gregorio Ríos, jefe de custodia de Yabrán, fue condenado como instigador del crimen; su condena a perpetua cambió a 27 años, hoy en prisión domiciliaria.

· José Luis Auge, condenado a prisión perpetua, fue liberado en 2004 por reducción de pena a 18 años y por el beneficio del 2 por 1.

· Sergio Gustavo González, condenado a prisión perpetua, fue liberado hacia febrero de 2006 por reducción de pena a 20 años.

· Horacio Anselmo Braga fue condenado a 18 años de prisión y liberado el 25 de enero de 2007; se benefició con 2 por 1, obtuvo resultados favorables en los informes psiquiátricos, presentó buena conducta, y pagó una fianza de $20 000. Ese día, más de 6.000 personas se reunían en Pinamar para pedir justicia por Cabezas.

· Alberto "la Liebre" Gómez, comisario de Pinamar, condenado por haber liberado la zona para que el crimen ocurriera.

A 25 años del cruento asesinato, No se olviden de Cabezas. Tampoco hay que olvidarse de la “in-Justicia” que a veces también lastima mucho con sus fallos plagados de sospechosas subjetividades.

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