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No la quieren ver: es conciencia social, no adoctrinamiento

Millones de personas, movilizadas a lo largo y ancho del país, pusieron límite a un gobierno que se empecina en agredir y desprestigiar la educación pública.

Foto. Somos Télam


Habría que remontarse, tal vez, a tiempos de la dictadura del 76 para ver a millones de personas, un país movilizado detrás de una misma bandera, poniendo límites y reclamando, en este caso, ante un gobierno que se ha empeñado en desprestigiar la educación pública universitaria. Fueron millones de personas cubriendo cada una de las 24 provincias de la república demostrando el alto grado de conciencia social que tiene la población en temas vitales para el país. No es adoctrinamiento, es conciencia social, compromiso con la educación, libre, laica y gratuita que ayer se hizo presente en la plaza.


Antes, durante el gobierno de Macri, fue la intentona de la Corte Suprema de Justicia que pretendió avasallar el largo y rico camino en materia de Derechos Humanos. El mentado  2 x 1 que hubiese permitido la liberación de presos por crímenes de lesa humanidad. En aquella oportunidad, también el pueblo puso límite tras una impresionante movilización que hizo retroceder a la Corte con la medida.


Ayer, nuevamente la sociedad, la población, a partir de una alta conciencia social y compromiso con la realidad, ganó la calle. Fue la conciencia social que, a pesar de las amenazas del gobierno sugiriendo que podría haber violencia y del despliegue de uniformados, le marcó  la cancha al gobierno. Y, por añadidura, a un Congreso de la Nación -oficialismo y gran parte del bloque de Juntos por el Cambio y Hacemos Coalición, respectivamente- que tampoco parece ver lo que pasa más allá de esos muros blindados.


Aún cuando el presidente saliera con su tradicional impronta de intolerancia y agresión cargando sobre aquellos sectores que no comulgan con su fundamentalismo ideológico, lo real es que ayer se abrió una ventana que, si el oficialismo no la ve y no la quiere ver porque claramente defiende otros intereses, y la oposición sabe interpretarla, podría ser el comienzo de un nuevo contrato social. Un contrato social atenendiendo, por ejmplo, que en Códoba, donde Milei ganó con un 80% en segunda vuelta, ayer más de 100 mil personas se movilizaron.



Principales conceptos del documento leído en Plaza de Mayo elaborado por la comunidad universitaria de todo el país: Consejo Interuniversitario Nacional, universidades, gremial de docentes y Federación Universitaria Argentina.


“La educación es un derecho humano fundamental porque se impone sobre el ingrato azar de la desigualdad. Defender esta concepción de la educación es de vital importancia y, más aún, en una universidad argentina en la que sus estudiantes se enfrentan al aumento generalizado de precios que impacta sobre salarios, servicios, alquiler y transporte, poniéndose en jaque el acceso, la permanencia y el egreso. Las y los estudiantes trabajan y cuidan sus familias. En ese contexto, las políticas de becas son fundamentales para democratizar; sin embargo, su recorte es alarmante: tanto así, que al retraso respecto de la inflación que sufren las Becas Progresar y Manuel Belgrano se le suman recortes en términos de montos, requisitos y período de inscripción. Estas decisiones del Gobierno Nacional hacen que el desguace sobre las herramientas conquistadas sea prácticamente total. Hoy las Universidades carecen del presupuesto suficiente para sostener becas propias. Se necesitan presupuesto y políticas de bienestar estudiantil para poder estudiar. Ante esto, asumimos la tarea de defender inclaudicablemente el acceso a la educación a las grandes mayorías".


“No queremos que nos arrebaten nuestros sueños: nuestro futuro no les pertenece. Somos orgullosos hijos e hijas de la Universidad Argentina; somos la Universidad pública, gratuita e irrestricta en el ingreso, de excelencia, con libertad y equidad. Somos la Universidad para el gran pueblo argentino. Por eso, lucharemos, en una irrenunciable resistencia democrática y pacífica, por la educación que queremos, por el país que anhelamos. Por otra parte, los sectores científico-tecnológicos y de investigación nacionales atraviesan uno de los momentos más críticos de su historia. A través de las universidades y centros de investigación distribuidos federalmente, la Argentina se ha caracterizado por ser una referencia de ciencia y tecnología en el mundo entero, dotando de desarrollos de punta y profesionales de excelencia al sector público y privado. Nuestras científicas y científicos son desprestigiados respecto de la calidad de sus trabajos, cuestionados respecto del valor que la ciencia y la tecnología tienen para el desarrollo nacional y privados del reconocimiento que poseen sus arduas labores, muchas veces de dedicación exclusiva. La ciencia y la tecnología forman parte de la Universidad Pública ya que la investigación es uno de sus pilares. Muchas investigadoras e investigadores no llegan a fin de mes y carecen de información cierta sobre la posibilidad de continuar con sus proyectos por los recortes en Conicet, así como en Institutos dependientes de las Universidades. La ciencia y tecnología son aspectos sustanciales para la producción de soberanía, desarrollo y progreso. Un país que no invierte en ciencia, renuncia a su soberanía”.


“Nuestras universidades han sufrido un fuerte ajuste en términos reales en los denominados gastos de funcionamiento; la partida que mes a mes el Poder Ejecutivo envía a las Universidades para que puedan funcionar (mantener edificios, realizar obras, sostener programas de becas, residencias y comedores, incentivar el desarrollo científico, financiar hospitales, laboratorios y proyectos de investigación, y pagar servicios básicos, alquileres, seguros y la protección de sus sedes). Llegamos a marzo de 2024 con un presupuesto de gastos a valores de septiembre de 2022. El incremento del 70% de estas partidas, dispuesto para el mes de marzo, más el reciente anuncio, en el marco de esta convocatoria, de un 70% adicional, constituyen un aliciente aún insuficiente en tanto la inflación fue de un 300% en el mismo período de tiempo. Además, las obras del Programa Nacional de Infraestructura Universitaria, que habilitaba la posibilidad de desarrollar la infraestructura incorporando obras que por su envergadura es imposible afrontar con propio presupuesto, se encuentran paralizadas y no hay certezas ni información respecto de su continuidad”.


“El desfinanciamiento de la universidad y el sistema científico va en desmedro de los declamados objetivos de lograr el crecimiento económico. Es un retroceso para la economía del país que puede tener en las exportaciones basadas en la economía del conocimiento un sustento significativo. Gracias a su sistema universitario y científico, Argentina es el primer país de América Latina en I+D+I. En este país se fabricó uno de los diez reactores de energía más importantes del mundo. Entre 2018 y 2022, la producción de software generó 19.500 millones de dólares. Más de 100 nuevas empresas en biotecnología han puesto al país también en el primer puesto de América Latina. Gracias a la investigación aeroespacial en la Universidad Pública, Argentina es uno de los diez países que tienen capacidad para diseñar y producir satélites”.

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