Mundos paralelos: Messi Doctor Honoris Causa y agradecido, Milei intimado a cumplir la ley de financiamiento universitario y odiador serial
Mientras el Lio era distinguido por la UBA con semejante título y abrazado por el calor popular, el juez Martín Cormick, titular del Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 11, emitía un contundente fallo exigiéndole al gobierno el complimiento de la Ley de Financiamiento Universitario

Por: Tano Armaleo.- Las dos Argentinas volvieron a expresarse en la jornada de ayer martes. Bajo los colores de la celeste y blanca el país vibró, se emocionó hasta las lágrimas, abrazando a quien todo dejó en la cancha: Messi. Sí, Lio. El que, si algo le faltaba para cerrar su paso por la Selección Nacional, terminó conquistándolo: fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Mientras esto sucedía horas antes del partido de despedida, otra “selección”, también nacional e histórica, que llena de orgullo a la inmensa mayoría de los argentinos, fue objeto de una gran caricia reparadora. El juez Martín Cormick, titular del Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 11, emitió en el mismo día, un contundente fallo exigiéndole al gobierno el complimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

En esta suerte de las dos Argentinas paralelas, el gobierno nacional, siempre distante de las pasiones y festejos populares, debió beber un nuevo trago amargo. En este caso, proveniente de la justicia. Así como desprecia todo lo nacional y popular -Milei lo expresa a cada momento en redes antisociales- el gobierno nacional se topó con otro fallo que le exige dar cumplimento efectivo e inmediato a la Ley de Financiamiento Universitario.
La decisión fue tomada por el juez Martín Cormick, titular del Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 11, quien cuestionó el Decreto 759/2025 en el punto en el que el Ejecutivo había invocado el artículo 5° de la Ley 24.629 para suspender de hecho la aplicación de la Ley 27.795.
Entre los argumentos utilizados por el Gobierno para rechazar de forma sistemática cada uno de los fallos, estaba la falta de recursos para afrontar las obligaciones que establece la Ley 27.795.

El juez, sin embargo, señaló que la propia norma contempla pautas y fuentes de financiamiento en su artículo 9°. Por eso, consideró que el Decreto 759/2025 presentaba un problema en su fundamentación al volver sobre argumentos económicos que ya habían sido planteados por el Ejecutivo al momento del veto original.
En realidad, y esto es lo que vienen denunciando rectores, docentes y alumnos, y millones de argentinos, el gobierno nacional, por cuestiones ideológicas, descree de la educación y salud pública. Muy a pesar de que estos derechos están establecidos en la constitución, el gobierno -apalancado en el principio de “destruir el Estado desde adentro”- incluyó a la educación.
Conocido el fallo, en Casa Rosada hicieron trascender que apelarán la medida judicial. Será la tercera vez que se oponen a dar cumplimiento a un fallo de estas características. Aducen que le deben explicar de dónde sacará el dinero para financiar a las Universidades. Argumento que se desvanece ya que es el propio gobierno quien en el Presupuesto nacional fijó menos dinero para la educación, 0,7% del PBI. El peor de los últimos 20 años.
Para el magistrado, esa situación no alcanzaba para justificar que se volviera a bloquear la aplicación de una ley que había sido insistida por el Congreso con la mayoría constitucional requerida.
Queda en claro que el gobierno nacional no se calza la celeste y blanca. Menos todavía para defender la educación pública. Tampoco el desarrollo productivo nacional y tantos otros temas más que harían grande a la Argentina. Y, sobre todo, con un pueblo feliz y disfrutando de los beneficios de una justa distribución de la riqueza.
Tuvo que ser Messi quien entregó una nueva alegría en el monumental. Aún con el dolor de saber que su magia y brillo dejarán de estar presentes en la Selección Nacional, millones de argentinos saben que él siempre, pero siempre, se jugó por la azul y blanca. Disfrutó y sufrió por ella, como millones de argentinos. No debió impostar la voz o montar falsos discursos para contagiar pasión y amor. Para abrazarse al otro. Nunca recurrió a la violencia. Mucho menos al agravio, fuera y dentro de la cancha. En el campo puso coraje, huevos. Nunca violencia o bravuconadas antideportivas. Eligió, claramente, ese camino.

Es la otra vía paralela de una Argentina que no se resigna a unirse al odio y autoritarismo. Tampoco al maltrato por pensar distinto. O sufrir la agresión por no jugar un partido como algunos medios le exigieron, en reiteradas oportunidades, por cuestiones que exceden lo deportivo. Messi siempre estuvo del lado correcto: del respeto, de la tolerancia, de la no agresión. No fue un sujeto pegado a los compromisos políticos de manera abierta. Esto no le resta humanidad. Sin embargo, cuando tuvo que defender, junto a sus compañeros, la patria, allí estuvo levantando el trapo “las Malvinas son Argentinas”. El gobierno, en el pedestal de la soberanía, nunca estuvo. Se tuvo que subir ante el imperio de la realidad. Cuando la bandera lo expuso.
Es cierto, las paralelas nunca se juntan.
Gracias Messi...nos hiciste soñar, disfrutar, gozar, abrazarnos. A entender que en la cancha, como en la vida, no vale todo por un gol. Porque éste, en definitiva, es la consecuencia de un trabajo colectivo. Solidario.














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