Muchos ganadores, un sólo derrotado

La teatralidad electoral sólo sirvió para garantizar la supervivencia de cada uno en su propio espacio

Columna de opinión: Víctor Pirillo*

La reciente contienda electoral, dio como ganadores a “todos”. En sus declaraciones “todos juntos” hicieron la mejor elección de la historia; una histórica elección, y así no hay derrotados, solo históricos ganadores a excepción del eterno y único derrotado que es el pueblo.

Mientras todos se empecinan en mostrar que lo importante fue la reyerta del mundo votante y sumergen a la ciudadanía ahogándola bajo declaraciones épicas como si este esquema fuera lo principal y lo principal fuera lo secundario.


La geo-economía un invento de la guerra fría que es la transformación de los enfrentamientos bélicos en económicos está de fiesta .Ella y los poderes mundiales que operan detrás de la misma son los que más festejan. La geo-economía que se origina como un desprendimiento de la geopolítica constituye una herramienta que ayuda a tomar decisiones estratégicas a las naciones; evalúa las consecuencias, los riesgos y los beneficios que inciden en la economía, y la cultura de una nación a partir de factores geográficos, políticos y físicos.


Esta política carente de planificación estratégica y dialogo no simplemente electoral sino con objetivos de nación que quiera recomponer su tejido social y su aparato productivo es ejecutada futboleramente fomentando su sustento en el odio social.


Esta teatralidad electoral acordada y sobredimensionada es totalmente funcional a la geo-economía porque garantiza ipso facto la perpetuidad del subdesarrollo de este país a quien oportunamente y con acciones pergeñadas lentamente le fueron destrozando toda su industria , perder sus mercados, alejar a la gente de la escuela, mucho más de las facultades empujándola a niveles miserables de desempleo, pobreza y analfabetismo nunca vistos en la historia de este otrora importante país que hasta se dio el lujo de vaciar de contenido ideológico a sus partidos políticos.


No existe una democracia que sirva verdadera y de manera útil a un pueblo que hace años esta conminado a optar en contra de alguien porque lo han privado del derecho de elegir. El presente solo le sirve a la mediocre dirigencia política de todos los colores que sin distinguir los verdaderos objetivos se enredan como los sofistas mostrando una simple elección como lo único importante cuando en realidad no lo es y máximo cuando la mayoría de sus actores son los responsables de tamaño desastre.


Todo está hecho para entretener-distraer, y así suben y bajan los actores de reparto de este horrendo escenario pero la sumatoria de las partes de todo lo que estos hacen da siempre “cero”. Los falsificadores de opinión los asisten diariamente junto a los laboratoristas que inducen a que cada fuerza no se aparte de su espacio asignado y cumpla con su rol planificado.


Mientras los de afuera se divierten nosotros nos seguimos destrozando.

Ya es hora que salgamos de esta mecánica regresiva y pinina que tantos perjuicios genera, porque gran parte de la sociedad se resiste a creer que la ex profesa y desvalorizada Nación tiene su destino sellado, esperando un cambio político profundo en donde el ciudadano común - y no el político -sea el protagonista y goce de una vez y para siempre de sus plenos y postergados derechos.


Víctor Pirillo*, Secretario Gral. del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López

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