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Milei recibe crítica de la Casa Matriz

Mediante un escrito presentado por la Unión Global con sede en Chicago, la entidad gremial, que aglutina a sindicatos entre ellos FATSA de la Argentina, se muestra  preocupada por los “ataques y denostación sobre dirigentes comprometidos con valores democráticos” que dispara el gobierno.


Foto: TELAM; Alfredo Luna

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No sólo las quejas contra el gobierno de Milei y Juntos por el Cambio surgen de las entrañas y estamentos  nacionales a partir del DNU y de la denominada Ley Ómnibus puestas en marcha por el gobierno. Medidas que no hacen más que ratificar un modelo ideológico contrario a los intereses del mundo del trabajo y de la producción nacional; especialmente las más de 600 mil PyMes.


Hace horas, la Unión Global, una suerte de entidad gremial con sede en Chicago, EE.UU, que aglutina a más de 20 millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo ligados a entidades gremiales, entre ellas el gremio de Sanidad de la República Argentina (FATSA) que preside a nivel nacional Héctor Daer (miembro de la conducción de la CGT), y en la Región Norte Néstor Genta, acaba de emitir un duro comunicado en referencia al daño que el modelo del gobierno produce en la “gente de bien”, es decir, trabajadores y sectores de la industria nacional. El escrito fue remitido a presidencia de la nación.


“Desde UNI, organización internacional que afilia a más de 20 millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo, estamos viendo con verdadero estupor las medidas que está tomando y que pretende tomar su gobierno, que afectan derechos consagrados en Pactos Internacionales, firmados por su país y vigentes en la propia Constitución Argentina”, expresa el comunicado al cual tuvo acceso Lo Nuestro.


Por otra parte, el escrito, que se da dentro de un contexto nacional signado por un paro nacional de actividades y movilización a Plaza de Mayo para el 24 de enero, organizada por toda la CGT, CTA, movimientos sociales, partidos políticos, entidades empresariales y culturales, dice que “asusta ver que hoy, a 40 años del restablecimiento de la democracia, se denoste públicamente y se ataque a quienes han sido permanentes actores del sostenimiento de un país sustentable e inclusivo”.


Documento Completo


Nos resulta alarmante el intento de su gobierno, a través de su ministra de Seguridad, doctora Patricia Bullrich, de penalizar a las personas y organizaciones que participaron y participarán de distinta manera en protestas sindicales. En esta situación de desmedida gravedad observamos las medidas que pretende promulgar el DNU que su gobierno quiere imponer y las reformas ilegales que intenta realizar y que afectan, entre muchas otras, el derecho a manifestarse. Estas conductas constituyen una verdadera violación a los derechos civiles, y en nuestro conocimiento del plano internacional, únicamente vigentes en gobiernos autoritarios. Estas acciones, sumada a la campaña de impulsar denuncias telefónicas anónimas contra quienes convoquen al paro y movilización del próximo 24 de enero, nos retrotraen a épocas infames de la humanidad, instigando mecanismos de odio y delación que pueden permear de manera definitiva el tejido social de la República Argentina.


Su país ha sido un permanente ejemplo en el respeto y la promoción de derechos humanos, sociales y sindicales. El sindicalismo argentino es un ejemplo a nivel mundial de conductas responsables y de fortalecimiento de procesos de diálogo. Con dirigentes y delegados sindicales asesinados, detenidos y desaparecidos, protagonizó, junto con otros sectores sociales, las batallas contra la sangrienta dictadura militar. Asusta ver que hoy, a 40 años del restablecimiento de la democracia, se denoste públicamente y se ataque a quienes han sido permanentes actores del sostenimiento de un país sustentable e inclusivo.


Las reformas ilegales que pretende hacer su gobierno contradicen en forma clara y evidente elementos básicos de la legislación internacional, como el derecho de huelga y manifestación, consagradas por pactos internacionales firmados por la Nación Argentina y por la propia Constitución Nacional. La negativa de habilitar reales canales de diálogo es reemplazada por la amenaza y la extorsión.


Lo invitamos a reflexionar sobre este ataque feroz al movimiento sindical argentino, ya que las sociedades modernas funcionan con mecanismos de diálogo social y entendimiento, que de ninguna manera pueden ser ignorados.


Nosotros, como organización internacional, no dudaremos un instante en ser voceros de estas violaciones, y lo haremos en todos los organismos en los que nuestra voz es escuchada, desde la OIT, la CIDH, las Naciones Unidas, la OEA y otros organismos, como la OECD, en los que el respeto por los derechos humanos y sindicales es uno de los elementos a analizar para el ingreso de cada uno de los países que pretenden estar en dicho organismo y otros semejantes.


No sólo los organismos sindicales están preocupados por los derechos de los trabajadores y trabajadoras. También lo están otros actores de la sociedad global, que optan por el camino del diálogo y no por la confrontación irracional.


Esperamos que su gobierno comprenda que la vía del respeto al movimiento sindical y sus organizaciones es la única posible para avanzar en un desarrollo sustentable.

 

 

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