Milei juega con la IA, la industria se destruye y nuevamente venden la joya de la abuela
- Editorial Tobel
- hace 15 minutos
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La sensiblidad oficial llevó al primer mandatario a estrechar la mano a rescatistas a través de una imagen irreal. La capacidad industrial instalada cayó al 57%. Privatiza AySa.

La foto realizada con Inteligencia Artificial (IA) que el presidente de la nación envió a los rescatistas a modo de solidarizarse con ellos, mientras el presupuesto en programas de incendio sufrió un recorte del 78%, como denunciaron desde Chubut, confirmó el desdén que tiene Milei sobre temas donde los valores humanos están en juego. Mientras esto sucedía, la vicepresidenta Victoria Villarruel, que intentó tomar un helicóptero para acercarse al área devorada por las llamas, se topó con la negativa del gobierno nacional que le impidió abordar la nave.
Si estas cuestiones políticas que marcan valores y criterios institucionales son materia de objeciones por un amplio sector de la población que pondera la cultura del respeto y del amor, y de la solidaridad, aún cuando buena parte de la sociedad naturaliza la arista cruel del gobierno libertario, la otra preocupación que anota el comienzo del año es la crisis económica.
Al respecto, se conoció a través de la Superintendencia de Riesgo de Trabajo que producto del modelo libertario basado, entre otras políticas, en la especulación financiera, primarización de la economía y liberación total de importaciones, poco más de 20.000 empleadores se dieron de baja, cerraron las persianas. Esto se tradujo que en estos dos años, cerca de 260.000 personas se quedaron sin trabajo.
En tanto, INDEC informó que en noviembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubica en 57,7%, un nivel que queda por debajo del registrado en el mismo mes de 2024, cuando alcanzaba el 62,3%.
Dentro del plan de “destrucción del Estado” que prometió el primer mandatario, que a la luz de los hechos incluye al ciudadano de a pie, al que produce, al que trabaja, investiga, educa y vela por la salud y seguridad de la población, el gobierno acaba de anunciar la privatización de AySA. Desesperados por la falta de dólares genuinos, el Ministro de Economía, Luis Caputo, echa mano a las joyas de la abuela.
En el mismo plano se sitúa la privatización de Trenes Argentinos.
Viejas y fracasadas recetas que vuelven al escenario: la derecha endeuda y privatiza, el progresismo salda deudas y recupera producción y trabajo. Bastaría recurrir a la historia y las estadísticas para corroborar dicho argumento.
En este sentido, y cumpliendo con el proceso de achique del Estado, el gobierno ingresa a una fase decisiva este primer trimestre de 2026. Según confirmaron fuentes directas de la Casa Rosada, el pliego para privatizar Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) ya está prácticamente terminado y se publicaría en el Boletín Oficial entre febrero y marzo.
La intención del Ejecutivo es ceder el control operativo de la empresa, que hoy presta servicio a más de 11 millones de personas en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, a un inversor privado con experiencia en servicios públicos.
En los 90, bajo el gobierno de Carlos Menem, fue privatizada y entregada al estado francés. La falta de inversiones, el desaguisado financiero y el escaso plan de obras para la población -cloacas y red cloacal- terminaron con aquella privatización. El gobierno de Néstor Kirchner recupera AySa para el patrimonio nacional. De la mano del Estado se hicieron obras como nunca antes se había registrado. En particular cuando al frente de la empresa estuvo Malena Galmarini. Cloacas y agua potable llegaron a los barrios. La llegada del modelo libertario frenó todas las obras, tal cual denunciaron intendentes.















