Mensaje para negacionistas: la Memoria, la Verdad y la Justicia no se manchan

Sin embargo, este 24 de marzo, que debiera actuar como bisagra teniendo a toda la dirigencia unida, las divergencias terminan dividiendo y restándole política al Frente de Todos



Por. Tano Armaleo.- Nunca es redundante recordar que durante los cuatro años del gobierno de Cambiemos, la defensa por los Derechos Humanos, aquello que Macri dijera que “eran un curro”, fue opacada, ninguneada y menospreciada. En realidad, aquel gobierno políticamente actuó con un claro sesgo negacionista en esta materia puntual. La contracara la constituye el gobierno del Frente de Todos que ha recuperado aquella impronta institucional iniciada en tiempos de Raúl Alfonsín con el juicio a la Junta de Comandantes y perfeccionado y ampliado tras la llegada de Néstor Kirchner. El descolgar los cuadros de generales asesinos del Colegio Militar y acompañar, por caso, a organismos de Derechos Humanos y a jueces probos para que enjuicien a civiles cómplices de aquella tragedia que costó la vida de 30 mil desaparecidos no es poca cosa.


Sin embargo, este 24 de Marzo, que no pocos imaginaban y se ilusionaban con ser la bisagra que vuelva a poner al Frente de Todos en la senda por la cual logró la victoria en el 2019, encuentra a la dirigencia de la coalición gobernante dividida y sin claridad en cómo llevar adelante el gobierno. Tal es la confusión y varios los yerros estratégicos que para este 24 de marzo no se ha motorizado un acto oficial. Mucho menos una movilización de todos los espacios que convergen e integran el Frente de Todos: Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa.


Las “orgas”, aquellas que responden en primer término a intereses sectoriales, sí han convocado con la clara intención de mostrar poder de movilización. Al igual que años anteriores, La Cámpora estará marchando desde la ex ESMA hasta Plaza de Mayo. Lo propio hará el PJ que de manera inorgánica también estará ganando las calles al igual que el Movimiento Evita que se rasga las vestiduras por la unidad mientras prioriza su espacio. En tanto el movimiento obrero, la CGT para ser más precisos, viene mostrando, al igual que la dirigencia gobernante, un distanciamiento con las bases, con el pueblo.

Si un gran defecto tuvo y tiene el Frente de Todos, es que nunca tuvo la capacidad de generar como coalición un debate intenso que incluya a todos los sectores. Así como hubo una ley de medios que llegó a debatirse en cada rincón del país, el Frente de Todos, los y las dirigentes se han abocado más a la defensa sectorial y a cuidar egos y personalismos que a priorizar el debate interno.


Es cierto que es la primera vez que el peronismo gobierna bajo un sistema de coalición. Siempre tuvo presidentes que conducían claramente la política y marcaban agenda. Tenían en claro hacia dónde ir, cómo ejecutarlo y no tenía temor en cargar, llegado el caso, con costos políticos. Hoy, eso no se observa.


Esta suerte de confusión termina por opacar y confundir a la militancia barrial, aquella que está el día a día con la realidad de la gente. Bastaría transitar Unidades Básicas o Agrupaciones políticas del Frente de Todos para detectar que la puja de intereses sectoriales pesa más que la creatividad o el plano de las ideas. Más complejo es pedir proyectos superadores y que sorprendan al común de la población. Comprensible cuando pocos o ninguno del gobierno, ministros y funcionarios, sorprenden. Actúan como grandes analistas sugiriendo qué hacer. Olvidan que son ministros o funcionarios, o ex, que tienen la obligación de llevar adelante aquellos sueños por los cuales la población los puso en la Casa Rosada.


Solía decir Perón que “lo mejor que tenemos es el pueblo”. Por lo tanto, en esos ADN con los que carga el peronismo en sus entrañas, más temprano que tarde la dirigencia o deja de lado el predicamento personalista o será el pueblo quien avance sin los dirigentes a la cabeza. Desafortunadamente, en tiempos recientes la confusión fue tal que la derecha neoliberal terminó seduciendo a millones con falsas promesas y relatos engañosos. ¡No sea cosa que esto vuelva a suceder!.