Los gremios dan batalla contra gorilas hambrientos y voraces tiburones

Mientras unos remarcan precios, cortan rutas y juegan con jueces amigos, el mundo del trabajo, a la hora de reclamar mejora salarial, los enfrenta con un escarbadientes.

¿Se podría pescar tiburones con una cañita para mojaritas? ¿Resulta un simple trámite enfrentar a Lio Messi en un mano a mano? ¿Es factible enfrentar a un gorila hambriento con un Tramontina bien afilado?. Si estas cuestiones las trasladamos a otros planos más realistas difícilmente, por no decir imposible, se le pueda dar batalla. tampoco se podrá apelar a la sensibilidad de empresarios que, sin razón alguna, remarcan precios “por las dudas”. Fue lo que dijo el dueño del supermercado La Anónima.

Así como existen los empresarios que poco y nada tienen de sensibilidad a la hora de remarcar precios mientras la pobreza sacude y la indigencia crece, y paralelamente acumulan ganancias superlativas, también muestran avaricia a la hora de distribuir. Por caso, mejores salarios y condiciones laborales. Acá y en toda parte del mundo. No por casualidad el Papa habla de la "cultura del descarte" que intenta imponer esta suerte de capitalismo de la mano del modelo neoliberal


Con sólo ver datos oficiales (INDEC) y balances declarados ante la Comisión de Valores se comprueba que las cinco principales empresas alimenticias radicadas en el país, han tenido ganancias muy por arriba de la inflación. Lo propio sucede con empresas energéticas y prestadoras de servicios que, dicho sea de paso, recurrieron a la justicia logrando -era lo esperable- que telefonía a internet no sean declarados servicios públicos. De ser así, el gobierno podría intervenir sobre los cuadros tarifarios. Era lo que pretendía el gobierno a modo de garantizar que toda persona tenga accesibilidad a la conectividad.

Como tiburones o gorilas hambrientos aplican lo que suele hacer el selecto grupo de empresarios formadores de precios: apretar, extorsionar azuzando que cerrarán las persianas de las empresas. Y también van donde saben que tienen oxigeno de sobra: a un poder judicial corrupto. Mecanismos similares aplican empresarios agropecuarios, los mal llamados chacareros. Tanto presionan que, durante el último paro de actividades y corte de rutas, a un camionero que quería trabajar intentaron impedirle la circulación. El hecho terminó con el asesinato (disparo) del camionero.


Cuando el mundo del trabajo las y las trabajadores pretenden defenderse antes estos peces gordos, hay tal asimetría que si no fuera por la intervención sindical o la de un gobierno que ordena y regula, la esclavitud estaría nuevamente legalizada. En realidad, con tanta precarización laboral -uberización de la economía- no la necesitan. Además, cuentan con la inmigración ilegal claramente expuesta en Europa. Legalizara sería un costo muy alto para el andamiaje capitalista.


Por eso, cuando gremios como bancarios o camioneros salen a defender salarios lo hacen como verdaderos leones que cuida y garantiza la comida a su manada. Un verdadero desafió ya que tiburones y gorilas disponen de muchos fierros para adormecer al león. Si por ellos fuera, lo sacarían del camino. No se cansan de decirlo de manera pública y en canto foro nacional e internacional participan, "nada de sindicatos".


Entre 2015 y 2022, el precio mayorista de los neumáticos se multiplicó por 25 mientras los precios mayoristas se multiplicaron en promedio por 13. Los sueldos del sector, en el mismo lapso, se incrementaron 8 veces. Según cálculos del economista Claudio Lozano (IDEP-CTA), eso implicó un incremento del 223% del excedente empresarial en el sector. Como se observa quedan en claro quiénes ganan y quiénes pierden.


Si desde el 2016, a la fecha, los salarios vienen perdiendo y corren detrás de la inflación, lo mismo sucede con los haberes jubilatorios, y las ganancias de las empresas avanzan varios pasos por delante, es evidente algo se está haciendo mal. Muy mal: 36% de pobreza, 8, 8 de indigencia mientras el país bate récord de exportaciones y tiene el índice más bajo de desocupación de los últimos 20 maños. La mentada distribución de la riqueza y aquello que dice el art. 14 de la Constitución nacional, participación de los trabajadores en las ganancias de las empresa no parecen estar en el menú de millones de argentinos.