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Loco, intolerante, nazi, fascista, autoritario, fundamentalista ¿qué es Milei?

Presidente peligrosamente disruptivo difícil de analizar desde lo político



Por: Miguel "Tano" Armaleo.- “El Estado es una organización mafiosa”, “El pago de impuestos es un robo que te hace el Estado”, “El congreso es un nido de ratas”, "El papa es un sorete”, “Alfonsín un fracasado”, Patricia Bullrich “tira bomba”, “a Caputo se fumó 15.000 millones de dólares de reserva irresponsablemente e ineficientemente”, además, para el presidente Javier Milei, todo aquel que piense o cuestione sus medidas políticas e ideologías es considerado enemigo. En su esquema, y la de todo el gobierno de La Libertad Avanza y Juntos por el Cambio, no hay margen para el debate, el diálogo, la tolerancia, el respeto en la diversidad, la búsqueda de consenso. Estás conmigo, con el poder, o sos parte de “la casta”.


En Italia lo definieron como alienígena. En Davos, empresarios quedaron estupefactos ante el personaje pero, sobre todo, por la ideología que profesa: anarcocapitalismo. Ideología que no tiene aplicación en ningún país del mundo.


Milei no cree en el Estado. No tiene, por lo tanto, sentido de patria, de nación soberana. Malvinas es un tema que no le preocupa al actual gobierno. Dentro de su ideología no existe la palabra soberanía nacional. Mucho menos, comprender el dolor que existe ante cada una de las más de 1000 muertes que generó el imperio inglés.

Cree en el individualismo a ultranza. Entiende que eso es libertad. Aún si esta individualidad daña y perjudica al vecino, a la gente de bien, a la que trabaja, produce y aporta para fortalecer la república.


Milei descree de las instituciones. Por eso desprecia, entre otros, al Poder Legislativo sin que nadie del gobierno, a excepción de sectores opositores, le ponga un freno. Se podría decir que no tiene filtros. Es así. “El loco”. Tal el título del libro del periodista Juan Cruz González, que retrata la historia de Milei y su hermana Karina, "El jefe”.


Una historia signada por la violencia familiar, el maltrato de sus padres, el no tener amigos, no ser querido. Sólo exhibe un extraño amor hacia sus cuatro perros con los cuales mantiene diálogos. En el ámbito laboral, se podría decir que fue un fracasado. Nunca tuvo un empleo de años en un mismo lugar. Tal vez, su extremo dogmatismo, esa carga de intolerancia y autoritarismo, de creerse portador de un mensaje místico, lo convierta en una figura peligrosamente disruptiva y dañina para el sentido común.


Milei no logra articular un pensamiento más allá de cuatros frases económicas. No le interesa. Tampoco entiende de otros temas que no sean económicos. Su derrotero de años en el Congreso y en la política así lo certifica.


Cree que todo lo que le pasa, además de su vínculo esotérico con sus perros, es producto de la “fuerza del cielo”. Tiene, se podría decir, una suerte de delirio místico. Entiende, como si fuera Nerón, que esa “fuerza del cielo” le otorga potestad y libertad para actuar sin respetar límites y usos y costumbres ancestrales. Diálogo, debate, tolerancia, respeto en la diversidad, consenso, son cuestiones antropológicas que vienen acompañando a la humanidad. Cuando un gobierno subvierte o pretende alterar este orden, aparece el monstruo: el desterrar o aniquilar al opositor, al “enemigo” según la lógica de Milei y el gobierno de Juntos. Aparecen las botas, el fascismo, el nazismo.  


Frente a semejante personaje, alienígena decía la prensa italiana, es complejo analizar y comprender al presidente Javier Milei desde la lógica política. Para quien esto escribe, tal vez habría que analizarlo más desde el ámbito psiquiátrico antes que el político y, tal vez así, compreder la ira y odio que destila gritando y dividiendo a la poblacion. Tal vez, su impronta se ve aprobada por operadores periodísticos "ensobrados" que lo mantienen en el ring mientras unos pocos, "la casta" de eternos ganadores, continúan haciendo grandes negocios al igual que sus funcionarios.

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