La puja distributiva deja sin neumáticos al país

El tema de fondo es la disputa de dos modelos antagónicos

Parece una publicidad de Patricia Bullrich, pero no, en realidad posa y se muestra en sintonía con los intereses empresariales


El conflicto generado por la “negativa patronal en reconocer salarios por arriba de la inflación”, y ajustar el aporte de las horas extras (fines de semana), tal cual resume el secretario general de Sutna Alejandro Crespo, no encuentra salida. El paro de actividades y el paro dispuesto por las empresas al suspender la producción -cerraron las fábricas-, pone sobre la mesa varios temas que la política no ha resuelto. Tampoco el sector sindical. En este caso, el que conduce el gremio de Sutna, cuyo secretario abreva del Partido Obrero.


Con más de 32 reuniones entre las partes ante la presencia de autoridades del Ministerio de Trabajo, y con más de dos meses de lucha empresarial y gremial, el magro porcentaje que ofrecen las patronales, 38% pagados en cuotas hasta marco del 2023, no es digerido por el mundo del trabajo. Con una inflación que puede cerrar el año por arriba del 90% resulta comprensible la postura sindical. "Durante 22 audiencias las empresas tuvieron la misma posición y repitieron la misma propuesta, que no daba aumento de salario real", resumió el secretario general de Sutna, Alejandro Crespo.


Da la sensación que la negativa empresarial pasa más por defender modelos que atender la caja. Es un sector seriamente ganador en términos económicos.


Mientras el conflicto gana visibilidad mediática y la dirigencia opositora saca ventaja y apoya la posición de los empresarios abonando que “el problema son los sindicatos”, los empresarios juegan su partida. Presionar y en algún punto, extorsionar al gobierno pareciera ser la clave del sector empresarial. Al cerrar las fábricas, por lo tanto, dejar de producir, arrastra, por ejemplo, a las fábricas de automóviles. Sector clave para las exportaciones argentinas.


El conflicto también afecta al resto del mundo del trabajo que requiere de neumáticos. Aun cuando el 60% de los mismos se producen en el país; el resto son importados. En el medio de esta situación una goma que hace menos de un año rondaba un valor cercano a los 12 mil pesos hoy andan por arriba de los 32 mil pesos. Con sólo analizara los balances de estas empresas, se llega a la conclusión que la cuestión no es de falta de ingresos. Muy por el contrario. El modelo que reivindican, y que la derecha nacional enrolada en Juntos por el Cambio levanta como bandera, no contempla un país con sindicatos con poder de negociación.


Si años atrás, cuando el sindicato tenía conducción marcadamente peronista, la disputa se basaba en el sendero de “lucha y negociación”, cuestión que permitió entre otras realidades sumar más trabajadores a las empresas (750 sobre una totalidad del orden de los 8500 empleados) y bonos millonarios para fin de año para todos los empleados, hoy la ecuación cambio.


Cambió porque hay un gobierno que no termina de poner lo que hay que poner sobre la mesa del Ministerio de Trabajo. Cambió porque la dirigencia del gremio –-más lucha que negociación- se queda en la mejora salarial cuando lo interesante sería ir por la participación en las ganancias tal cual fija la Constitución Nacional. Cambió porque hay dinero en caja para distribuir., caso contrario no habría conflicto Y sobre todo, porque en juego están en disputa dos modelos de país: si son los mercados quienes fijan la reglas de juego o es el Estado que ordena y garantiza justicia y un justa distribución de la riqueza.