La llegada de Daniel Scioli sacude a propios y extraños

Tras la eyección del Ministro Kulffas el presidente volvió a “utilizar la lapicera”.


Si el acto en Tecnópolis alentó y despertó sobre todo en la militancia del Frente de Todos que la unidad es una opción necesaria, no única, a los efectos en dar la gran batalla pendiente, la cultural y, la de una justa y equitativa distribución de la riqueza, los acontecimientos posteriores, signado por el nombramiento de Daniel Scioli en reemplazo de Kulfas entre otras cuestiones, no ayudan a clarificar el panorama. Y, pero aun cuando el renunciado Ministro (Kulfas) se despidió con una carta ratificando lo dicho horas antes. De este modo volvió a poner en duda la licitación que gira en torno al gaseoducto Néstor Kirchner.


Kulfas ratificó en la carta de renuncia, críticas sobre la Secretaría de Energía conducida por dirigentes ligados a Cristina Kirchner. La emitió a sabiendas de que esto imprimiría mayor incertidumbre dentro del FdT. En la intimidad del poder, aseguran que cuesta imaginar que el presidente no estuviera al tanto del tenor de la carta emitida por Kulfas. El renunciado ministro, vale recordar, es de la mesa más íntima del presidente. Frente a tamaño desacierto por parte de ex ministro, Alberto Fernández al momento de compartir un agasajo con la prensa le soltó la mando al decir “no comparto en absoluto lo que dijo Matías”


Por otra parte, el nombramiento de Daniel Sciolli al frente del Ministerio de Producción no fue bien recepcionado por el otro socio del Frente de Todos, el Frente Renovador que conduce Sergio Massa.


Si Cristina es la principal aportante de votos, no menos cierto es que Massa entrega lo suyo a la hora de dar abrir las urnas. Más complejo es cuantificar qué aporta Alberto Fernández en términos de votos. Por eso, cuando el presidente “utilizando la lapicera” y termina invitando a Daniel Sciolli a ser Ministro luego de habar materializado una buena gestión en Brasil como embajador, el restos de los integrantes de la coalición gobernante recibieron la denominación con poco entusiasmo. Intuyen que esto podría ser la plataforma de desembarco a una posible candidatura a presidente por parte de Daniel Sciolli, si es que Alberto Fernández no avanza en esta dirección.


Si bien Sciolli siempre jugó con suma lealtad, aún cuando sus pares no entregaron la misma dosis -esto se evidenció en las elecciones del 2015-, no es un dirigente que goce de gran empatía con el massismo; y mucho menos con La Cámpora. Lo propio sucede con intendentes que fueron muy críticos de la gobernación del ahora Ministro de la Producción.


No es ningún secreto que tanto Malena Galmarini como Sergio Massa prefieren al ex vicepresidente lejos de su radar político. En su momento criticaron fuertemente a Daniel Sciolli por el ingreso de un “ladrón” en el barrio donde vive el matrimonio Massa.

Sciolli, que no oculta vocación de candidatearse a presidente, no deja de ser un competidor molesto para el massismo. Sin embargo, en tren de especulaciones, los massistas consideran que esto podría generar que Cristina y Máximo Kirchner, con quien Sergio Massa tiene muy buena relación, acompañen con mayor fuerza una posible candidatura del tigrense.


No pocas versiones dan cuenta que Alberto Fernández le había ofrecido al Frente Renovador que se ocupara del Ministerio de la Producción. Massa desistió, dicen, argumentando que la apuesta es conformar una estructura que tenga bajo la misma órbita al Ministerio de Economía y de la Producción, cuestión que el presidente desestimó. Una manera de desplazar a Martín Guzmán del trono del ministerio al cual el presidente no adhiere.


En tren de bajar decibeles y restañar heridas, el presidente invitó a Sergio Massa a subieres al avión con destino a la cumbre que organiza los EE.UU. Oportunidad en que Fernández como presidente de la CELAC, llevará el malestar al presidente del norte por no invitar a varios países de América latina.


Más allá de los buenos y variados logros materializados en estos años de gobierno y de aquellos desafíos que el gobernante Frente de Todos tiene en el plano social y económico, el otro tema a resolver es cómo consolidar un gobierno de coalición.


Es la primera vez que “los muchachos y muchachas peronistas” gobiernan bajo un paraguas institucional como resulta ser una coalición nutrida por distintas vertientes políticas. Siempre gobernó y ejerció en poder de manera centralizada, verticalidad, clara y con bastón de mando. Comenzando por Perón, pasando por Carlos Menem, hasta terminar con Néstor y Cristina Kirchner, la lapicera tenía destino bien definido. Hoy se dice entregarla y al mismo tiempo se pretende tenerla.


Con tres claras vertientes que nutre al FdT y con diversas organizaciones sociales y sindicales mirando hacia dónde se inclina la lapicera a la hora de escribir que “los días más maravillosos sean los peronistas”, se torna imperioso aquello que sí se observa en la militancia del FdT: reunirse, debatir, tragar algunos zapos y buscar soluciones para mejorar la realidad. Y, sobre todo, evitar que la derecha vuelva armar una fiesta para pocos tal cual anticipan.