La bronca contra Milei y la Memoria movilizaron a millones, en especial, a jóvenes
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Fue contra el golpe cívico-militar que arrebató la vida de 30.000 personas y destruyó al país, también contra un gobierno que privilegia a los ricos sobre el resto de la población.

Una convocatoria que a nivel país movilizó a millones de almas repudiando el golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976. Y en especial convocó a millones de jóvenes que a lo largo y ancho de todo el país cubrieron calles y plazas. Fue una jornada sellada por Memoria, Verdad y Justicia. Pero, sobre todo, una marcha marcada por la bronca contra el gobierno y el modelo político que regentean los hermanos Milei. A diferencia de las reuniones libertarias en que la gente cobra y se desplaza con micros rentados con dinero proveniente del Estado, ayer eran familias y gente suelta que salió a ganar las calles.
Cada uno de esos millones de rostros de jóvenes veinteañeros que llenaron, además de Plaza de Mayo las del resto del país, y de varios países también, remitía a la pasión y compromiso de 30.000 seres que la dictadura del 76 les quebró el sueño y la ilusión de un país más justo, con equidad y justicia social. Un país en el que todos los individuos puedan materializar sus sueños, en la medida que el prójimo, el otro, también los pueda concretar.
En la Argentina de Milei los sueños, tal cual se observa, son alcanzados por un reducido y privilegiado sector de la población, los ricos. La mentada meritocracia sobre la cual se monta la ultraderecha gobernante sólo abre puertas a quienes más tienen. El ciudadano de a pie, el que trabaja, produce, estudia, educa e investiga son las víctimas del sistema. Las 22.300 Pymes cerradas, los 18.000 comercios barriales que debieron bajar las persianas, y los cerca de 310.000 desempleados son el fiel reflejo de lo que significa el modelo que regentea el gobierno.

Militantes del Centro de Estudios Arturo Sampay- Primero Vicente López también se movilizaron
Este 24 de marzo, a los 50 años por el golpe, se le sumó la bronca de una comunidad cansada de dilaciones, agresiones y autoritarismo institucional. Y un marcado sello de corrupción que tiene a los hermanos Milei y no pocos de sus ministros en la mira judicial.
Si la dirigencia política, toda, sabe leer y decodificar qué se expresó ayer en las plazas, analiza qué están expresando particularmente esos jóvenes, seguramente el camino para derrotar la crueldad imperante estará a la vuelta de la esquina.













